Alimentando otros modelos

Comedores escolares agroecológicos FUHEM

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Los colegios de la FUHEM se suman a Madrid Agrocomposta

Jose Luis Fernández Casadevante, Kois (Garúa)

Hace algo más de un año se ponía en marcha el proyecto piloto Madrid Agrocomposta, una iniciativa mediante la cual 200 hogares, dos colegios, un mercado municipal y varios huertos comunitarios se organizaban para convertir sus residuos orgánicos en abono natural para los terrenos agrícolas cercanos a la ciudad.

El mecanismo es sencillo, se separan los residuos orgánicos, que posteriormente son recogidos varias veces a la semana y llevados a fincas cercanas donde se práctica la producción agroecológica. En cada una de ellas se compostan de 7 a 10 toneladas de residuos para la obtención de entre 3 y 5 toneladas de compost, que se usará en los mismos terrenos de cultivo.
Tras el éxito de la prueba piloto, este proyecto está en fase de ampliación y los colegios de FUHEM han decidido sumarse y entrar a formar parte de la red de espacios que colaboran con Madrid Agrocomposta.

Con esto se logra una forma de gestión más ecológica, pues se cierran los ciclos en proximidad, el residuo se convierte en abono, que se convierte en comida cuyos restos se convierten en residuo compostable. Además, se evita la emisión de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático, al reducir tanto los desplazamientos de los residuos, como el volumen de los que se incineran. Este modelo fortalece los sistemas alimentarios locales. Y, por si todo esto fuera poco, es más barato y favorece la democrátización de la economía, pues las empresas y productores implicados se encuentran ligados a la economía solidaria madrileña.

Las directivas europeas obligan a que en 2020 se esté reutilizando un 50% de los residuos generados, en caso contrario se procederá a sancionar económicamente a las ciudades incumplidoras. El compostaje es una de las formas más eficientes y eficaces a la hora de implantar un modelo de gestión de residuos ecológico.

El escritor John Berger solía decir que “La gente lo mezcla todo. Lo tiran todo en el mismo sitio. Así lo convierten en basura. La basura no existe. La basura es la confusión que formamos al tirar las cosas”. Sumar nuestros centros escolares a Madrid Agrocomposta es una forma de aportar nuestro granito de arena al cambio en la gestión de residuos, que resulta muy coherente con el proyecto “Alimentando otros modelos” y los cambios introducidos en los comedores.

Juez amenaza con sancionar a Monsanto por su secretismo en el litigio sobre Roundup y cáncer

En EEUU decenas de personas han denunciado conjuntamente a Monsanto: estas personas (o sus familiares fallecidos) son trabajadores agrícolas que utilizaban Roundup (herbicida de Monsanto basado en glifosato) y han padecido o padecen linfoma no-Hodgkin. Ahora acusan a la empresa de ocultar información sobre la peligrosidad de su producto.

Durante la investigación que precede al juicio está apareciendo una gran cantidad de información (como, por ejemplo, los documentos que apuntan a su problemática relación con Jess Rowland, un alto funcionario de la EPA encargado de evaluar en su día la carcinogenicidad del glifosato). Según el juez, Monsanto está intentando mantener en secreto muchos más documentos de lo que resulta razonable, y ha amenazado con sancionarles si persisten. La cuestión de los documentos confidenciales también resulta clave en la controversia en torno al glifosato en la Unión Europea.

Origen: The Huffington Post
Autor/a: Carey Gillam
Fecha: Viernes, 10 Marzo, 2017

Casi un año después de la misteriosa filtración de información favorable a la industria desde la EPA (Agencia de Protección Ambiental estadounidense) aún siguen abiertas muchas preguntas sobre la interacción que esta ha tenido con la gigante del agronegocio Monsanto Co. y cómo ha lidiado con las acusaciones que pesan sobre su principal herbicida, al que se ha relacionado con el cáncer.

La transcripción de una vista reciente revela que el juez Vince Chhabria, encargado de un pleito que agrupa a más de 55 demandas contra Monsanto en el Tribunal del Distrito Norte de California, advirtió a Monsanto de que muchos de los documentos que está entregando no se mantendrán en secreto, a pesar de las peticiones de confidencialidad por parte de la empresa. Amenazó después con imponer sanciones si Monsanto persiste en sus esfuerzos “desmedidos” por mantener documentos relevantes ocultos al público.

Las denuncias contra Monsanto han sido interpuestas por personas de todo Estados Unidos que alegan que la exposición al herbicida Roundup de Monsanto les ha provocado linfoma no-Hodgkin a ellos o sus seres queridos. El linfoma no-Hodgkin es un tipo de cáncer que se origina en el sistema linfático y que ha aumentado en las últimas décadas. Aunque todos los pleitos están tratándose conjuntamente como un “juicio multi-distrito” en San Francisco existen cientos de demandas adicionales que se están resolviendo en múltiples tribunales estatales. El equipo de abogados que lleva el caso afirma seguir reuniéndose con posibles nuevos demandantes.

“Tengo un problema con Monsanto, porque sigue – sigue insistiendo en que se mantengan bajo sello cosas que no deberían archivarse bajo sello”, declaraba en la vista el juez Chhabria. Si los documentos son “relevantes para el caso no deberían archivarse bajo sello, aun cuando no sean – aun cuando resulten vergonzosos para Monsanto, es decir, aun cuando a Monsanto no le guste lo que dicen.”

El juez daba también luz verde esta semana – pese a las objeciones de Monsanto – a la solicitud de uno de los demandantes de solicitar documentos y llamar a declarar a un ejecutivo de Monsanto en Europa. En las próximas semanas pasarán también a declarar otros trabajadores de la empresa.

La cuestión central en la mayoría de los pleitos es la causalidad – si el Roundup provoca cáncer y si Monsanto ha encubierto o ignorado indebidamente sus riesgos. Pero el caso también amenaza con correr la cortina de secretismo que cubre la labor realizada por el gobierno a la hora de trabajar con Monsanto en la evaluación del glifosato, el ingrediente clave del Roundup. Hace años que se planteó dentro de la EPA la preocupación porque el glifosato pudiera ser carcinogénico, y varios científicos independientes han señalado estudios que arrojan datos preocupantes tanto sobre el glifosato como sobre su formulación más común, el Roundup. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificaba en 2015 al glifosato como probablemente carcinogénico para los seres humanos. Sin embargo, la EPA se ha mantenido firme en su postura de que no es probable que el glifosato sea carcinogénico.

Los abogados de los demandantes alegan ahora que están encontrando evidencias en los documentos entregados de lo que parece una confabulación entre Monsanto y al menos un funcionario de alto nivel de la EPA, aunque Monsanto lo niega vehementemente.

Monsanto lleva décadas ganando miles de millones de dólares gracias a sus herbicidas basados en glifosato, que a su vez suponen el eje fundamental de los miles de millones de dólares anuales más gracias a la venta de los cultivos modificados genéticamente para tolerar estos mismos herbicidas. En su avance hacia la fusión con Bayer AG resulta crucial defender la inocuidad del que ha sido el herbicida más utilizado del mundo.

Monsanto ha entregado hasta ahora cerca de 10 millones de documentos a los abogados de los demandantes. Entre estos documentos hay algunos que detallan la relación entre Monsanto y los funcionarios de la EPA incluido Jess Rowland, director del Comité de la EPA para la Revisión de Evaluaciones de Carcinogenicidad (CRAC). El pasado 29 de abril se filtraba al público un informe redactado por este comité al colgarse por error en la página web, según la agencia. El informe permaneció en la web tan sólo hasta el 2 de mayo, fecha en que se eliminó, pero este tiempo fue suficiente para que Monsanto lo copiara y pregonara en su web y en las redes sociales. Monsanto hacía también referencia a este informe en una vista clave que tuvo lugar en mayo durante un juicio multi-distrito.

El momento de filtración del informe resultaba favorable para Monsanto, que en aquel momento no sólo estaba tratando de ralentizar el avance del juicio multi-distrito, sino también de convencer a las autoridades europeas de que reautorizasen el glifosato en Europa, a la vez que demandaba a California para impedir que el estado añadiese al glifosato a su lista de productos químicos carcinogénicos.

Según los documentos que los abogados de los demandantes presentaron en el tribunal, los documentos presentados “sugieren claramente que el objetivo principal del Sr. Rowland era satisfacer los intereses de Monsanto.” Rowland dejó la agencia el año pasado y no ha comentado esta cuestión públicamente. No ha respondido a la solicitud de comentarios para este artículo.

Monsanto tiene un gran interés en mantener sus documentos internos, incluidos los relacionados con Rowland, fuera del escrutinio público, alegando que la información puede ser sacada de contexto y explotada injustamente para tratar de manipular la opinión pública. Según la transcripción, el abogado de Monsanto Eric Lasker se quejaba ante el juez de que los abogados de los demandantes están “tratando de que este caso se resuelva durante el litigio y en la prensa”. Añadía que “este es un caso que la gente sigue, y lo que pase en esta sala terminará en artículos y en blogs.”

Sin embargo, Chhabria afirma que considera relevantes los documentos relacionados con Rowland y con la EPA y el IARC y no archivables bajo sello, lo que significa que pronto podrían estar disponibles en los archivos judiciales.

Los abogados de los demandantes se preparan también para el testimonio de Rowland, a quien han citado a pesar de las objeciones presentadas por la EPA. Durante la vista el juez indicó que estaba a favor de permitir que testificase, aunque la EPA puede presentar una moción para evitarlo hasta el 28 de marzo.

También testificará el 15 de marzo el principal enlace de Monsanto con las autoridades, Dan Jenkins, quien durante años mantenía contacto regularmente con la EPA en relación con el glifosato. Pretenden tomar también testimonio, el 30 de marzo, a Susan Martino-Catt, directora estratégica de logística y operaciones a nivel global. El juez ha determinado también que pueden tomar testimonio y obtener documentos de Mark Martens, antiguo empleado de Monsanto en Bélgica.

El juez está presionando a ambas partes para mantener un ritmo frenético en el que expertos y pruebas se suceden constantemente. En octubre tendrá lugar una vista clave en la que ambas partes presentarán al juez a testigos expertos. Los abogados planean que el juicio comience en 2018.

La organización por los derechos de los consumidores en la que trabajo, U.S. Right to Know, denunciaba el pasado jueves a la EPA para conseguir que se publiquen documentos relacionados con la filtración del CARC y otras cuestiones, dado que sigue habiendo preguntas sin resolver respecto a la seguridad de este producto y si las evaluaciones se han llevado a cabo adecuadamente o no.

El caso que se abra a raíz de esta denuncia podría empezar a aportar respuestas muy pronto.

Cinco razones para aumentar nuestro consumo de alimentos ‘kilómetro cero’

Artículo aparecido originalmente en eldiario.es

Foto: Friedrich Böhringer
Foto: Friedrich BöhringerLa alimentación de ‘kilómetro cero’ es aquella que se basa en la adquisición preferente de productos cuya materia primera procede de un radio inferior a 100 kilómetros de distancia respecto al consumidor. Es una tendencia que nació en Estados Unidos en los años setenta y que entró en Europa a finales de los ochenta desde Italia. Su objetivo no es tanto luchar contra los grandes grupos de distribución alimentaria, como favorecer las economías locales y los cultivos variados y de temporada, que no impliquen grandes extensiones de cultivo.

La alimentación de ‘kilómetro cero’ no pretende, por otro lado, ser una imposición para las y los consumidores y mucho menos limitar su dieta a una serie de productos. Más bien busca instarse en nuestra conciencia como una norma por la cual, cuando sea posible, indagaremos el origen de los productos que adquiramos y escogeremos siempre los que tengan un origen local respecto a ubicación. De todos, modos, se trata de una revolución progresiva y, de momento, parcial.

Es obvio, por ejemplo, que si hablamos de los productos de mar, más de una cuarta parte de los españoles no debería comer pescado o marisco, algo difícilmente concebible hoy y que incluso podría ser contraproducente. En consecuencia, hay que incentivar este tipo de alimentación de un modo realista. Por otro lado, debemos exigir garantías de que los alimentos de proximidad que adquirimos cumplen todas las normas sanitarias y ambientales vigentes.

1. Dejan una huella ecológica mucho menor

Camiones congeladores, aviones, trenes y barcos pueden ser excluidos de la cadena de distribución. Al ser producidos en un radio no mayor a los 100 kilómetros, los alimentos ‘kilómetro cero’ no precisan recorrer grandes distancias para llegar a su punto final de consumo. Con ello se produce un ahorro muy considerable de la energía necesaria para transportarlos. Esto es así especialmente en el caso de los combustibles fósiles, que son uno de los mayores contribuyentes netos al aumento de la contaminación y la emisión de gases de efecto invernadero.

Varios de los ingredientes de la ensalada de aguacate y tomate cherry
Foto: Diana Rodelo

Por otro lado, al no precisar de condiciones especiales de envasado destinadas a la durabilidad en el transporte, se reduce el desperdicio final en productos no biodegradables como plásticos o bandejas de poliestireno expandido (porexpan). Finalmente, al conocer su origen garantizamos que se producen de acuerdo con la normativa vigente en Europa, mucho más estricta en materia medioambiental que la de algunos país actualmente productores.

2. Reducen el desperdicio alimentario

Otra ventaja de la alimentación de ‘kilómetro cero’ es que al acortar sensiblemente la cadena de intermediarios, se reducen las pérdidas por deficiencias en el transporte y almacenamiento, los descartes innecesarios, etc., con lo que se limita el desperdicio de alimentos que son aptos para son consumidos. Tal como señalaba una resolución del Parlamento Europeo en 2012, la cercanía en el consumo es una de las medidas fundamentales para reducir el desperdicio.

Adicionalmente, en su libro Waste: uncovering the global food scandal, el activista Tristram Stuart, uno de los líderes contra el desperdicio alimentario global, calculaba que cerca de dos terceras partes de los productos se desperdician antes de llegar al consumidor por culpa de la cadena de intermediarios.

Además, la cercanía con el productor nos permite a veces un mayor control sobre el producto de modo que podamos evitar la exclusión de la comercialización de productos aptos para ser comidos simplemente por razones de estética o marketing. En general, los pequeños productores no desperdician apenas restos, sino que los suelen reciclar en forma de abonos, harinas para piensos o subproductos elaborados como embutidos.

Foto: Guy Courtois
Foto: Guy Courtois

3. Consumiremos menos productos elaborados industrialmente

Al no exigir condiciones de larga conservación, normalmente adquirimos muchos de estos productos en forma de materia prima sin tratar, también conocida como alimentos orgánicos, que podemos cocinar nosotros mismos y consumir cuando consideremos oportuno, ya sea inmediatamente o tras un periodo de congelación. Esto es así sobre todo en el caso de las carnes, hortalizas, legumbres o frutas.

Con ello nos ahorramos la inclusión de elementos potenciadores del sabor como los azúcares añadidos, espesantes como las grasas hidrogenad as o estabilizantes como el aceite de pal ma, que no son precisamente saludables. Es decir que la materia prima nos permite mayor control sobre las sustancias que ingerimos y con ello podemos sortear el sobrepeso y el riesgo cardiovascular.

4. Nos hacen ser conscientes de nuestras limitaciones ambientales

Si consumimos alimentos de ‘kilómetro cero’ no podremos acceder en la mayor parte de España a las ciruelas en febrero ni las cerezas en diciembre, las alcegas en julio o las alcachofas en agosto, etc. Deberemos regirnos por el calendario de verduras de temporada, lo que nos hará ser conscientes del coste que supone disponer de todo tipo de alimentos todo el año, tal como sucede hoy en día.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

No obstante estas limitaciones pueden obligarnos agudizar el ingenio y la curiosidad por aprender a cocinar los productos de modo que aumentemos su vida útil, por ejemplo salándolos, congelándolos, en forma de conservas o secándolos, como se puede hacer con diversos tipos de frutas.

5. Potenciamos la economía enraizada en nuestro entorno

La externalización de la producción en busca de mayor competitividad en los precios, ha llevado a situaciones tan rocalmbolescas como la de encontrar en un lineal de un supermercado español etiquetas de “Espárragos de Tudela” que en realidad han sido cultivados en China o Perú. No es el único ejemplo del traslado de los productos de proximidad a países donde las condiciones laborales son más precarias y las exigencias medioambientales más laxas, lo que permite ofrecer mejores precios.

Ante esta situación aberrante, los alimentos de ‘kilómetro cero’ pueden ser una solución que no solo corrija los impulsos de la globalización neoliberal, sino que también potencie la conservación de nuestros entornos rurales y paisajes agrícolas al facilitar las economías de escala y acordes con la sostenibilidad del ecosistema.

 

es con la sostenibilidad del ecosistema.

Nueve alimentos comunes en tu mesa que están causando desastres ecológicos

Artículo aparecido originalmente en eldiario.es
Autor: Jordi Sabaté
Foto: Arya Ziai
Foto: Arya Ziai

Nos pide que escribamos sobre este tema y otros tantos relacionados con la agricultura y la ganadería industrial y los problemas ecológicos que provocan. Este artículo relata nueve casos de alimentos comunes en nuestra mesa que esconden detrás problemas medioambientales.

1. El aguacate en México

El aguacate era un producto más o menos exótico en el mundo, exceptuando México, hasta hace poco más de quince años. Su producto estrella, el guacamole -puré de aguacate, tomate, cebolla y cilantro-, no era inhabitual entre personas cosmopolitas y entre los amantes de la comida mexicana. Ahora bien, en la actualidad su consumo se ha convertido en un fenómeno de masas en Estados Unidos, donde ha pasado a formar parte del menú diario de muchas personas.

La fuerte demanda de este producto es tan grande, que ha generado la primera guerra comercial de la ‘era Trump’ entre los dos países vecinos. El motivo es que en California también se cultivan aguacates, pero los estadounidenses prefieren los mexicanos a pesar de que son más caros, porque son los adecuados para elaborar el guacamole. Al aguacate se le conoce como el ‘ oro verde mexicano‘.

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Pero el problema es que el aguacate crece en ambientes boscosos y la principal región productora del mundo, el Estado de Michoacán, está perdiendo sus bosques por el cultivo descontrolado de esta fruta de grandes propiedades. A las extensas explotaciones que amenazan los bosques originarios hay que sumar las plantaciones furtivas de pequeños agricultores, que talan pinos y encinas para sustituirlos por aguacates. También queman bosques porque la ley permite establecer plantaciones en zonas que han sido víctimas de un incendio.

2. Las naranjas en Brasil

Brasil es uno de los principales productores de zumo concentrado de naranjas del mundo, sobre todo porque exporta la casi totalidad de su cosecha a países ricos como Estados Unidos o Francia. La producción de naranjas se concentra en la región de Sao Paulo, en torno a la ciudad de Itápolis, y cubre en total más de 604.000 hectáreas. Como todo cultivo industrial, se trata con pesticidas y otras sustancias que protegen el fruto pero afectan al medio ambiente.

El principal problema es que el consumo de naranjas por parte de los estadounidenses va en descenso desde 1997, aunque desde hace dos años este desapego es mucho más pronunciado, hasta el punto de que una parte creciente del mercado local puede cubrirse con las naranjas de Florida o California, así como de regiones del sudeste asiático. Este hecho ha generado el abandono de 46.000 hectáreas en los últimos años, que quedan como un monocultivo altamente contaminado que no permite la regeneración de la flora autóctona.

3. El salmón en Noruega, Chile y Escocia

Aunque debe criarse en aguas extremadamente puras durante su etapa de crecimiento, el salmón de criadero termina por generar una elevada contaminación ambiental por causa del pienso y los aditivos que se le proporcionan indiscriminadamente, así como epidemias fruto del hacinamiento de los peces.

Se han encontrado en salmones de piscifactoría diferentes tipos de metales contaminantes y compuestos orgánicos complejos -pesticidas y antibióticos entre otros- por culpa del fenómeno de la bioacumulación. Pero también en las grandes explotaciones se han registrado contaminaciones de las zonas oceánicas cercanas por estos productos, que pueden ir a parar a especies succionadoras de materia, como los bivalvos, que las acumulan.

Veinte años sembrando cuencas para conservar al "rey del río"
EFE

En Chile, varias piscifatorías de salmón en la isla de Chiloé sufrieron intoxicaciones masivas de los salmones, que murieron por centenares de miles, quedando como un residuo que terminó por contaminar a numerosas especies que se alimentaron de sus cuerpos, hasta crear una tragedia ecológica con repercusiones económicas y que derivó en disturbios entre los pescadores y los carabineros.

4. Las almendras en California

En el valle de San Joaquin, en el Valle Central de California, está el epicentro mundial del cultivo de almendros. Principalmente para la producción de leche de almendra, pero también para el consumo del fruto seco, que ha aumentado considerablemente en los últimos años. La demanda es tan alta que el precio de este producto no ha parado de crecer y al mismo tiempo lo han hecho las hectáreas dedicadas a su cultivo.

El gran problema es que los almendros son árboles que requieren gran cantidad de agua para dar una buena producción, aproximadamente cuatro litros por fruto, lo que está provocando un estrés hídrico en la zona que está vaciando los acuíferos. A este desastre se une una persistente sequía.

5. Los langostinos en Tailandia

Tailandia es pionera desde los años sesenta el el cultivo de langostino, tanto el blanco como el tigre, que exporta a todo el mundo, también a España. En su entorno natural el langostino se cría en manglares, bosques tropicales que se adentran en las orillas del mar. No obstante, la producción industrial ha arrasado estos manglares y ha contaminado tanto las aguas costeras como los acuíferos del litoral, impidiendo a los habitantes de estas zonas el acceso al agua corriente.

6. El aceite de palma en Malasia e Indonesia

El aceite de palma es uno de los subproductos agrícolas más productivos del mundo, ya que se usa profusamente en la elaboración de un número incontable de manufacturas industriales. Se cultiva en numerosas zonas de los trópicos, tanto en Asia como en África. Pero es en las selvas de Malasia e Indonesia donde el efecto de este monocultivo ha sido más devastador, con cientos de miles de hectáreas de bosque de lluvia arrasadas por el fuego de los cultivadores.

En la isla de Borneo ha provocado la deforestación de dos terceras partes de su superficie y ha puesto en peligro de extinción a numerosas especies, tanto vegetales como animales. Una de las más amenazadas es el chimpancé  orangután.

Foto: Pizzaboy1
Foto: Pizzaboy1

7. La panga en Vietnam

La panga es un pez de ríos y lagos tropicales del sudeste asiático que se distingue por el alto rendimiento en proteína de su carne, que además tiene pocas espinas y permite la obtención sencilla de filetes por el método industrial. Estas virtudes han hecho de este pescado uno de los más consumidos del mundo la UE pasó de importar 55.000 toneladas en 2005 a 178.000 en 2007– gracias a su exportación desde las piscifactorías de Vietnam.

Ahora bien, las condiciones en que se cría la panga han contaminado lagos, ríos y acuíferos hasta el punto de que, para mejorar su imagen, Carrefour se vio obligada a suspender su comercialización por motivos medioambientales.

Cría de panga en Vietnam / WWF S. Gisch-Boie.
WWF S. Gisch-Boie.

8. Las fresas en Doñana

Huelva es uno de los grandes centros productores y exportadores de fresas en el mundo, y especialmente en Europa, donde está su mayor mercado. La presión de la demanda está forzando a adquirir nuevas tierras para este monocultivo de regadío, que precisa de grandes cantidades de agua. Por su situación cercana al enclave de Doñana, el de mayor valor ecológico de Europa Occidental, el aumento del cultivo de la fresa es peligroso.

Numerosas organizaciones ecologistas han dado la alerta de que los acuíferos que nutren Doñana se están secando, en buena parte por la proliferación de invernaderos en la zona norte, donde calculan que un tercio de los cultivos son ilegales. La Comisión Europea evalúa desde febrero de 2015 la respuesta que España dio a  un expediente por el deterioro del parque debido a la extracción excesiva de agua para cultivos.

9. El embutido en Cataluña

España es el gran exportador de carne y productos del cerdo al resto de la Unión Europea, y la mayor parte de su producción se concentra en Cataluña. Pero junto a grandes empresas que aplican estrictos controles a sus vertidos, conviven  cientos de pequeñas explotaciones que se extienden por el territorio sin evitar la liberación de excrementos a los acuíferos, lo que se conoce como los purines.

En 2016, el Síndic de greuges (defensor del pueblo catalán) alertó, en un informe titulado “ Informe sobre la contaminación provocada por purines en Catalunya“, que el 41% de las aguas freáticas (subterráneas) de Cataluña están contaminadas por nitratos, en su mayor parte procedentes del vertido de purines, tal como apuntaba Albert.

La gestión de las deyecciones de los cerdos se ha complicado por el cierre de varias plantas de cogeneración, que usaban hasta el 10% los purines producidos por las granjas para generar energía. Un censo porcino realizado por la Generalitat a finales de 2015 revelaba que en siete años la cabaña había aumentado casi en un 20%.

El Ayuntamiento de Zaragoza apuesta por un salto de calidad en los comedores de las escuelas infantiles municipales

Miguel Ángel Martínez-González, el sabio de la dieta mediterránea

Cristina Galindo

 

Reproducimos esta entrevista aparecida en El País Semanal recientemente.

Es uno de los cerebros del mayor proyecto científico sobre dieta mediterránea, sus efectos en la salud y en la obesidad, la gran pandemia del siglo XXI. Este catedrático de la Universidad de Navarra, profesor visitante en Harvard, explica cómo lograr una sociedad más sana y alerta sobre las tácticas agresivas de algunas empresas alimentarias.

SE TARDA MENOS de dos minutos en darse cuenta de que el doctor Miguel Ángel Martínez-González predica con el ejemplo. Sube a pie las escaleras de la facultad hasta el segundo piso en el que imparte una clase de bioestadística a futuros médicos, toma el café sin azúcar y, en un menú de restaurante que ofrece como alternativa lentejas, pasta y carne, elige sin dudar las legumbres. Lleva más de dos décadas buscando evidencia científica que apoye las bondades atribuidas por la tradición a la dieta mediterránea.

Este catedrático de Salud Pública de la Universidad de Navarra, y desde junio también catedrático visitante de Harvard, es uno de los cerebros del ensayo Predimed, el más amplio realizado hasta ahora sobre los efectos de la dieta originaria del sur de Europa: el seguimiento de una cohorte integrada por 7.500 participantes reclutados en toda España durante una década ha demostrado que esta reduce en un 66% los problemas circulatorios, en un 30% los infartos e ictus y en un 68% el riesgo de cáncer de mama.

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Dejar de comprar comida ecológica es perjudicial para el planeta y para las personas

Un artículo publicado recientemente en ‘El País’ desprecia la agricultura ecológica. La acusación es grave e ignora las verdaderas ventajas de este sistema

Medio: El Confidencial

En un reciente artículo publicado en el suplemento BuenaVida de ‘El País’ se denuesta la agricultura ecológica, basándose en gran medida en otro artículo de ‘New Scientist’ publicado con el mismo titular. El artículo ha causado una significativa indignación en las redes sociales, ya que ‘New Scientist’ es una revista divulgativa que no está sometida a revisión por pares y, por tanto, no está reconocida como documentación con valor académico. Eso explica por qué los argumentos expuestos son fácilmente rebatibles.

En primer lugar, conviene resaltar que tanto la convencional como la ecológica certificada son dos tipos de agricultura que no representan la generalidad de los sistemas alimentarios del planeta. Un estudio del pasado 30 de noviembre demuestra que las pequeñas granjas familiares (la mayoría de ellas con sistemas de producción agroecológicos, donde la producción agrícola está integrada en el ecosistema que la aloja) producen el 70% de la comida del planeta, aun cuando solo ocupa el 30% de las tierras cultivables. Unos datos tan contundentes ponen en cuestión la supuesta eficiencia no ya de la agricultura convencional sino del monocultivo.

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MAELA: Rescatar lo mejor de la tradición agroecológica

La entrada de esta semana empieza proponiendo el visionado de un videoclip del Movimiento Agroecológico Latinoamericano MAELA (https://maelac.wordpress.com/inicio/). MAELA es una articulación abierta, plural y diversa de experiencias de desarrollo, producción, investigación, formación y promoción de la cultura campesina y de la tradición agroecológica. Congrega a más de 150 instituciones u organizaciones (agricultores/as familiares, campesinos/as, indígenas, consumidores/as, ONGs, instituciones de educación y universidades) y plantea alternativas frente al neoliberalismo y la globalización económica, por ser éstas excluyentes y discriminatorias de las culturas y saberes, en este caso, de los pueblos de América Latina y el Caribe.

La agroecología se propone como una alternativa global a los grandes monopolios del sector agroalimentario y a la concentración de las tierras fértiles (los grandes latifundios) y de las semillas. Representa en ese sentido un sistema alternativo que pone en dialogo e incluye economía, política, sociedad civil, y también (pero no como único objetivo) producción agrícola. Los movimientos para la agroecología apuestan por cambiar el sistema en su conjunto, implicando e incluyendo en ese proceso a todos los sectores y aspectos de la sociedad, no sólo el de la producción agrícola, sino también a los territorios, su identidad, a las comunidades, al medio natural, a los recursos naturales, etc. El objetivo es lograr una mayor autonomía con respecto a las lógicas del mercado, con técnicas de diversificación de la producción, renunciando al uso de contaminantes químicos, promoviendo una rotación sostenible del suelo, respetando sus ciclos de renovación y, en definitiva, democratizando el sistema de producción de comida (desde el principio del ciclo, a través del suelo y las semillas, hasta el final, cerrando ciclos con el reaprovechamiento de los residuos orgánicos). Agroecología, en ese sentido, es asegurar la soberanía alimentaria de los pueblos.

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Exposición de paneles “Alimentar el cambio”

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Tenemos el gusto de compartir con vosotras/os la exposición “Alimentar el cambio”, realizada en el marco del proyecto “Fomento de la alimentación saludable y sostenible en centros educativos de la Comunidad de Madrid”, impulsado por la cooperativa Garúa y por FUHEM, y  financiado por la Fundación Daniel y Nina Carasso.

El objeto de la exposición es servir de apoyo a los centros escolares que están realizando una apuesta por la comida ecológica y saludable. Cada uno de los seis paneles que la componen aborda uno de los siguientes temas:

  • Agricultura ecológica.
  • Alimentos locales.
  • Del campo al plato.
  • Alimentos de temporada.
  • Alimentos saludables.
  • ¿Qué podemos hacer en un colegio?

Os los podéis descargar para imprimir o proyectar. También nos podéis pedir los archivos en alta resolución. Además, la exposición está disponible para que la podáis usar en vuestro centro escolar.

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Proyecto Piloto de Comedores Escolares Ecológicos promovido por el Ayuntamiento de San Fernando.

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El Equipo de Comedores Sostenibles y Saludables de la Cooperativa Garúa, que ha acompañado la dinamización del proyecto de Alimentando Otros Modelos FUHEM, ha iniciado el desarrollo del Proyecto Piloto de Comedores Escolares Ecológicos promovido por el Ayuntamiento de San Fernando.

Este proyecto de desarrollará en dos colegios del municipio, y tiene como objetivos:

  • Sensibilizar y motivar a las comunidades escolares sobre los efectos positivos en el medio ambiente y la salud de patrones de alimentación más sostenible y saludable.

  • Poner en marcha estrategias e iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos e introducir alimentos de proximidad, temporada y/o ecológicos en los comedores escolares.

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