Alimentando otros modelos

Comedores escolares agroecológicos FUHEM

Desayunos saludables

Por

Publicado el 8 de noviembre de 2017 en Alaya.

¿Sabías que un estilo de vida saludable puede aumentar hasta en 10 años la esperanza de vida de una persona? ¿Y, que los hábitos de alimentación se adquieren a la edad aproximada de 8 años?

Con estos datos me gustaría escribir unas líneas que inviten a la reflexión sobre la importancia de unos buenos hábitos en la vida diaria de todas las personas y, sobre todo, en la primera infancia que es lo que nos ocupa. Una  alimentación saludable, al ser un hábito, es algo que se puede adquirir a base de constancia y paciencia, por eso creo que los momentos en los que los niños y niñas interactúan con la comida dentro de la escuela son también un momento educativo de gran importancia.

En la etapa de Infantil del colegio en el que trabajo (el Lourdes de FUHEM) tenemos un proyecto bastante interesante que denominamos “desayunos compartidos”. Este proyecto consiste en que cada día un niño o niña de la clase trae el desayuno para todos sus compañeros y compañeras. A pesar de que se dan unas pautas a las familias, en los últimos años habíamos venido observando que estaba aumentado considerablemente el consumo de galletas, bollos, zumos envasados y similares, cosa que no nos parecía la opción más saludable de todas.

Además, nuestro centro trabaja bajo una línea ecosocial bastante marcada, donde proyectos como el comedor escolar ecológico o los grupos de consumo empiezan a ser un pilar importante. Por esta razón, dentro del equipo surgió la necesidad de replantearnos cómo se estaban llevando a cabo los tentempiés de media mañana de nuestro alumnado.

“LO QUE COME HOY, DETERMINARÁ SU FUTURO”

Para dar claridad a este asunto y ayudarnos un poco en la orientación de las familias, una madre el centro, doctora y con amplios conocimientos sobre nutrición, nos dio una pequeña charla en la que nos ayudó, bajo un marco teórico y con datos de diferentes estudios, a desmontar algunos mitos y dar claridad a algunas dudas que se nos venían planteando. A continuación las ideas que me resultaron más significativas:

  • No hay nada que no sea sano. Lo poco sano es la frecuencia con la que se toman ciertos alimentos catalogados como ocasionales.
  • El desayuno que hacen los niños y niñas en casa tiene que ser un desayuno completo, puesto que aporta el 20% de energía del día.
  • Ojo con los cereales, pueden aparentar una opción sana, pero la mayoría cuentan con un elevado aporte de azúcares, recomendados dentro de un consumo ocasional.
  • Las galletas, magdalenas… son bollería industrial. Sácalas de los desayunos habituales.
  • De los zumos y licuados, aunque sean naturales, solo consumimos los azúcares y perdemos la fibra de las frutas. Mejor opta por la pieza de fruta entera o por un batido casero con leche y fruta triturada.
  • Olvídate de todo lo que lleve pajita. Pajita es sinónimo de poco saludable.
  • No comas mejor, deja de comer peor.
  • La fruta y la verdura disminuye las enfermedades cardiovasculares y las posibilidades de padecer cáncer.
  • Vuelve a la dieta mediterránea.
  • Pon especial atención en la base de la pirámide alimenticia, que es donde fracasamos.

Con toda la información recogida y con su ayuda creamos una lista de alimentos para facilitar a las familias la selección de los tentempiés que traerían sus hijos e hijas al colegio.

ALIMENTOS SALUDABLES

(Tomar varias porciones diariamente).

ALIMENTOS POCO SALUDABLES

(Tomar de manera ocasional)

  • Frutas variadas.
  • Fruta seca al natural (orejones, pasas, dátiles, higos…).
  • Hortalizas frescas (zanahoria, tomate, pimiento, pepino, aguacate…).
  • Aceitunas.
  • Lácteos y derivados (quesos bajos en grasa, queso de untar, yogur natural, leche, requesón, kéfir…).
  • Tortitas de maíz, arroz…
  • Batidos naturales caseros (leche y fruta fresca).
  • Frutos secos (recomendados para mayores de 5 años).
  • Empanadas.
  • Bebidas vegetales sin azúcares añadidas (soja, arroz, espelta…).
  • Hummus o similares.
  • Paté de sardinas, caballa…
  • Patés vegetales.
  • Pan, pan integral, pan tostado, picos, regañás…
  • Pan con aceite.
  • Jamón serrano, pavo, pollo…
  • Embutidos procesados  (chorizo, jamón york, mortadela, salchichón…).
  • Zumos envasados (procedentes de concentrados, altos niveles de azúcares).
  • Zumos naturales (altos contenidos de azúcares, sin la fibra)- mejor tomar la pieza de fruta.
  • Bollería industrial.
  • Sandwiches de crema de chocolate.
  • Pan de molde.
  • Sandwiches de paté.
  • Batidos industriales.
  • Galletas de cualquier tipo.
  • Magdalenas.
  • Cereales azucarados.
  • Bizcochos (se recomienda traer sólo el día del cumpleaños).

La mayoría de estos alimentos cuentan con un alto contenido de azúcares, poco recomendados para una dieta equilibrada.

Además, no podemos olvidarnos de que un estilo de vida saludable también incluye olvidarnos del sedentarismo y ser más activos/as. El deporte es un hábito, que al igual que el alimenticio, se adquiere desde pequeños/as.

Y tú, ¿te animas a replantear la forma en la que desayunan los niños y niñas que te rodean?

Las escuelas infantiles municipales incorporarán criterios de alimentación sostenible y ecológica

Fuente: eldiario.es

Sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, seguros y diversificados que aseguren comida sana y accesible a toda la población. Participación ciudadana en el diseño de las políticas públicas sobre alimentación como tareas fundamentales. Impulsar los circuitos cortos de comercialización, por la lucha contra el desperdicio de alimentos y por rebajar la huella ecológica de la producción alimentaria.

Estos y otros compromisos son los que se desprenden del pacto de Milán sobre materia alimentaria firmado por el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena en 2015 y que en estos días se está reuniendo en Valencia.

Dentro de esta estrategia, las niñas y niños escolarizados en las 56 escuelas infantiles municipales podrán comer más sano gracias a la incorporación, en sus pliegos, de cláusulas que obligan a incorporar criterios de alimentación sostenible y ecológica, así como la preferencia por el circuito corto, según explica el Ayuntamiento de Madrid.

El segundo teniente de Alcalde de Madrid, y delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, participa en el tercer encuentro anual de alcaldes del pacto de Milán, que se celebra en Valencia, capital mundial de la Alimentación Sostenible, del 19 al 21 de octubre.

Asimismo, para acercar alimentos ecológicos y de proximidad, se ha abierto una planta del mercado de Vallehermoso a estos productos y, en los próximos meses, se abrirá un mercado estable de estas características en la avenida del Planetario.

Este año el Ayuntamiento ha impulsado el proyecto MARES, uno de cuyos ejes es precisamente el alimentario, mediante el cual se impulsaran iniciativas de economía social vinculadas a este sector, ha anunciado el Consistorio.

El pacto, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en octubre de 2015, fue firmado por Ayuntamientos de cerca de 100 ciudades del mundo. En la actualidad, son más de 150, de las cuales 21 son del Estado español, entre ellas Barcelona, Valladolid, Bilbao, Oviedo, Valencia, Zaragoza, Málaga, Donostia, Las Palmas de Gran Canaria, Córdoba o Pamplona que, juntas, suman una población superior a los 10 millones de personas. En la Comunidad de Madrid se han adherido, entre otras, Fuenlabrada, Alcalá de Henares y  Rivas-Vaciamadrid.

¿Cuándo son las temporadas de cada producto?

Viviendo en entornos urbanos y con un sistema agroalimentario desconectado de los ciclos naturales hemos terminado por no conocer cuales son las temporadas de los productos. En el proyecto de comedores escolares ecológicos de FUHEM hacemos una apuesta fuerte por la temporalidad y seguimos este calendario de temporadas.

Otro calendario muy similar (e indudablemente más visual) es la que se muestra en la web soydetemporada.es. Os animamos a visitarla.

¿Qué sabemos de lo que comemos?

El próximo 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación. La efeméride supone una excusa como cualquier otra para iniciar un trabajo en profundidad sobre estos temas centrales en nuestra vida y en los currículos escolares. Reproducimos a continuación la entrada publicada hoy en el blog tiempodeactuar.es al respecto.

Os presentamos dos recursos. El primero solo lo enunciamos, es la guía Alimentar otros modelos. Guía didáctica sobre alimentación sostenible elaborada por FUHEM y Garúa. Se puede adquirir aquí. En otra entrada específica entraremos en ella, aunque ya hemos ido desgranando algunas de las técnicas que contiene. Por ejemplo, Mi mercado ecológico, Disfruta la fruta ecológica, Queremos chuches o una colección de 6 paneles sobre agoecología.

En esta entrada nos vamos a centrar en el material ¿Qué sabemos de lo que comemos? de Ecologistas en Acción y los MRP. Este documento forma parte del proyecto 99 Preguntas y 99 Experiencias para aprender a vivir en un mundo justo y sostenible, que tiene como objetivo la construcción de una nueva cultura de la Tierra necesaria y urgente para enfrentar un futuro que minimice la profunda crisis ecosocial que afectará a nuestras vidas y de la que la educación no puede dar la espalda. Frente a las propuestas curriculares que enumeran contenidos incuestionables, este proyecto trata de preguntas que cuestionen las “certezas” que nos transmite el pensamiento único.

La propuesta didáctica se estructura alrededor de 8 preguntas clave:

  • ¿Qué huella material tienen nuestros alimentos?
  • ¿Qué diferencias hay entre la agroecología y la agricultura y ganadería industrial?
  • ¿Puede ser generalizable a toda la población mundial las tasas de consumo de carne de los países enriquecidos?
  • ¿Quién controla la alimentación global?
  • ¿Cómo influye el sistema financiero en el precio de los alimentos?
  • ¿Qué es la soberanía alimentaria?
  • ¿Cómo será el sistema alimentario del futuro?
  • ¿Qué podemos hacer para reducir el impacto de nuestra alimentación?

En cada una de ellas, se proponen actividades que permiten responder a dichas preguntas y materiales de apoyo para profundizar. En las actividades se indica el nivel para el que están diseñadas.

Por ejemplo, ante la pregunta ¿Puede ser generalizable a toda la población mundial las tasas de consumo de carne de los países enriquecidos? Una de las actividades que se proponen es:

Mundo carnívoro

Calcular los efectos sobre el cambio climático, la ocupación del territorio, el consumo de agua, el sufrimiento animal, el cultivo de piensos para ganado,… del consumo de carne a escala global. De Primaria a Bachillerato.

Otro ejemplo serían una de las actividades acopladas a la pregunta ¿Cómo influye el sistema financiero en el precio de los alimentos?:

Analizar la fluctuación de precios de los alimentos en bolsa

Investigar los motivos de la espectacular subida de precios del maíz, arroz, trigo y soja en 2008. Analizar los productos que salen en la gráfica.

¿Cuáles tienen interés para la generación de agrocombustibles? ¿Cuáles se utilizan para piensos para el ganado? ¿Qué efectos tiene esto sobre la distribución mundial de alimentos destinados a las personas? ¿Tiene como objetivo la justa distribución de los alimentos? ¿A quién beneficia todo esto? Bachillerato.

Además de estas 8 preguntas clave, el documento también desarrolla muchas otras:

  • ¿Cuantos kilómetros viajan nuestros alimentos?
  • ¿Qué tiene que ver nuestra alimentación y el cambio climático?
  • ¿Qué sabemos del ciclo de vida de nuestros alimentos?
  • ¿Qué sentido tiene el vegetarianismo?, ¿y el veganismo?
  • ¿Es sostenible nuestro consumo de pescado?
  • ¿Por qué es importante la biodiversidad en nuestra alimentación?
  • ¿Quién controla los mercados de semillas?
  • ¿Por qué se desechan alimentos en buen estado?
  • ¿Qué es el acaparamiento de tierras?
  • ¿Cuál es el papel de las mujeres en la producción mundial de alimentos?
  • ¿Por qué hay hambre en el mundo?
  • ¿Cómo se alimentan las diferentes culturas?
  • ¿Dónde compramos los alimentos?
  • ¿Es saludable nuestra alimentación?
  • ¿Qué son los cultivos transgénicos?
  • ¿Cómo ha cambiado la agricultura a través de la historia?

La guía concluye con tres experiencias que permiten ir más allá de la teoría:

  • Huertos escolares agroecológicos.
  • Comedores escolares ecológicos.
  • Manos a la obra: creando alternativas en alimentación.

En las tres experiencias dan guías prácticas de cómo abordar estos temas. Por ejemplo, en la última se presentan los IPC (Ingenios de Producción Colectiva) relacionados con la alimentación.

 

Otros recursos relacionados con la alimentación

La alimentación es un tema que abordamos con profusión en el blog. Podéis encontrar todas las entradas relacionadas aquí. Destacamos algunas (más allá de las nombradas más arriba):

Es preciso abordar el impacto del consumo de carne sobre el clima

Desmog

Los grupos ecologistas insisten en la necesidad de paralizar la apertura de nuevos yacimientos de petróleo, carbón y gas, pues la sola explotación de los proyectos de combustibles fósiles actuales ya nos situaría por encima del Acuerdo sobre Cambio Climático de París 2015, destinado a limitar el calentamiento global a menos de 2ºC. De hecho, existe todo un movimiento basado en el lema “Dejadlo bajo tierra” que persigue esta idea.

Dado que la Casa Blanca ha renovado su apoyo a los combustibles fósiles, y tomando en cuenta los resultados de algunos informes, quizás tengamos que centrarnos en la batalla por “Dejadlo en la vaca”*. Según predicen los expertos, y si seguimos con la tendencia actual, la actividad agrícola será responsable de casi la mitad de las emisiones de carbono para 2050 si queremos mantenernos por debajo de los 2ºC de calentamiento.

Según la Universidad Chalmers de Tecnología de Suecia, esa es la perspectiva que tenemos por delante a menos que el mundo disminuya su consumo de carne, especialmente de ganado vacuno y otros rumiantes. La cría de rumiantes produce grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono, aunque con una vida más reducida.

Una forma de considerar el problema es la que propone el movimiento global “Lunes sin carne”. Pero el citado estudio muestra que el impacto de la dieta en el cambio climático no depende tanto la cantidad de carne que comemos, sino de cuánta es de res o de cordero y de la cantidad de productos lácteos.

Un estudio de 2017 de la citada universidad concluye que “pasar de una dieta basada en carne de rumiante a una dieta de carne de animales monogástricos (pollo, cerdo) reduce las emisiones [de metano] casi en la misma cantidad que pasar a una dieta completamente vegana”. Investigadores de la Universidad de Oxford llegaron a las mismas conclusiones en 2016, afirmando que el cambio a una dieta vegetariana podría reducir las emisiones de gases invernadero en 2/3.

(Por supuesto, el veganismo es una opción. Pero tanto los huevos como los productos lácteos tienen la mitad de impacto en el cambio climático que el consumo de pollo y vacuno).

Es preciso señalar que muchos de estos estudios no toman en cuenta los cambios en el uso del suelo que supone el consumo de las diferentes dietas. Pero la FAO calcula que el 70 por ciento de la selva amazónica se ha transformado en pasto para el ganado y los investigadores de Chalmers señalan que sustituir las hamburguesas por las judías probablemente no conduciría a un aumento de las tierras de cultivo.

La agricultura en las conversaciones sobre el clima de la ONU

Es evidente que cambiar lo que ponemos en el plato es solo una de las maneras de reducir el impacto climático de la dieta (aunque, para Estados Unidos, es seguramente una de las maneras más inmediatas y sencillas). Otras dos formas de abordar el problema son aumentar la productividad de la agricultura (aunque el ganado juega aquí un papel importante) y utilizar técnicas de mitigación del cambio climático como el cultivo de plantas de cobertura que almacenan carbono en el suelo.

Por otro lado, las conversaciones sobre cambio climático de la ONU cada vez dan mayor importancia a la agricultura cuando se habla de reducir las emisiones de gas. En la cumbre del Clima celebrada en Marrakech, por ejemplo, al menos 80 sesiones se relacionaban con esta actividad.

Pero no siempre ha sido así.

“La agricultura lleva mucho retraso”, declaró Craig Hanson, director del programa de alimentación, bosques y agua del World Resources Institute a los informativos de InsideClimate. “Es asombroso que haya costado tanto… pero finalmente nos estamos ocupando”.

Además, la ONU lanzó en 2014 la campaña por una Agricultura Inteligente dentro de la Alianza Global por el Clima. Pero sus esfuerzos parecen más centrados en ayudar a los agricultores a ser más productivos y resilientes para afrontar el cambio climático, mientras que el objetivo de reducir las contribuciones de la agricultura a los gases de efecto invernadero viene con la coletilla “cuando sea posible”.

Habrá que ver el énfasis que se haga en la agricultura en las conversaciones sobre el clima de este año, en Bonn.

La salud global depende de la producción ganadera

La producción de ganadería intensiva, las factorías de carne, también ha centrado la atención de los expertos, tanto por sus consecuencias sobre el clima como por las que tiene sobre la salud pública. En mayo de este año, unos 200 expertos en áreas que van de la medicina a la climatología publicaron una carta abierta pidiendo al próximo director la OMS que abordara los efectos del cambio climático sobre la salud.

La carta decía: “Aunque muchas de las iniciativas anteriores acometidas para abordar la ganadería intensiva estaban relacionadas con el bienestar animal o cuestiones medioambientales, estamos convencidos de que la limitación del tamaño y de las prácticas adversas de la ganadería intensiva es fundamental para mejorar la salud global”.

Además del cambio climático, la carta pasa revista a la resistencia a los antibióticos y al aumento de la obesidad y las enfermedades no infecciosas (como la diabetes) entre las repercusiones negativas de la ganadería intensiva. La carta continúa diciendo:

“El cambio climático no reconoce fronteras, ni tampoco lo hacen las enfermedades infecciosas resistentes a los medicamentos. A pesar de ser los que menos contribuyen a la carga global de las actividades ganaderas, los países más pobres del mundo son los más vulnerables al aumento del nivel del mar, a los desastres naturales causados por el cambio climático, a la inseguridad alimentaria y a las enfermedades infecciosas”.

Como nota positiva, el nuevo director de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus señaló como una de sus prioridades la de abordar el impacto del cambio climático y medioambiental sobre la salud.

Claro que la OMS llevaba tiempo vigilando el tema. Esta agencia de la ONU actualizó en 2014 su informe sobre los impactos en la salud del cambio climático, publicado por primera vez en 2000. La última versión afirma que “se estima que, entre 2030 y 2050, el cambio climático causará alrededor de 250.000 muertes adicionales al año”. La organización cita la malnutrición infantil, la malaria, la diarrea (por falta de agua potable) y la exposición al calor como las principales causas de estas muertes. No obstante, probablemente subestima el alcance del impacto del cambio climático sobre la salud.

Por si fuera poco, cambiar el modo de producir la carne que nos comemos no aborda necesariamente su huella climática. El economista medioambiental Fredrik Hedenus de la Universidad de Chalmers es autor de diversos estudios sobre las contribuciones al clima del vacuno y los productos lácteos mencionados más arriba. Según este autor, la carne producida mediante ganadería extensiva no mejora las emisiones en relación con la ganadería intensiva. Pero, por otro lado, si no existiera la ganadería industrial no sería posible mantener un consumo de carne tan elevado.

El mundo ya está sintiendo los efectos del cambio climático tras aumentar de promedio 1ºC por encima de la temperatura existente antes de que comenzáramos a quemar ingentes cantidades de carbón, petróleo y gas. Dada la situación en la que nos encontramos, con escasas posibilidades de evitar un “peligroso” calentamiento global, la ciencia sugiere que no podemos permitirnos dejar fuera de la mesa de negociaciones a la alimentación y a la agricultura y la ganadería.

Nota:

* En inglés el nombre de la campaña es “Keep it in the Cow”, a semejanza de la otra: “Keep it in the Ground”, (N. del T.)

Fuente: https://www.desmogblog.com/2017/08/31/meeting-paris-goals-means-dealing-climate-impacts-meat-agriculture

Pacto de Milán. Nuevas tendencias en los sistemas alimentarios urbanos

Compartimos con vosotras/os las reflexiones realizadas por Surcos Urbanos y Madrid Agroecológico sobre la potencialidad las nuevas políticas urbanas alimentarias para iniciar una transición agroecológica en nuestros territorios.

Vivir sin carne

Ya es hora de que nos preguntemos si es posible seguir comiendo tanta proteína animal y de tan mala calidad. Algunos así lo hacemos.

Fuente: El Periódico

Autora: Esther Vivas

 

Mi abuela a veces me contaba las batallas de la guerra y la posguerra, y cómo en esos años pasó hambre. No tenía qué comer e incluso en más de una ocasión, cuando de manera inusual le habían servido un plato de carne… de conejo, en realidad, como averiguó tiempo después, lo que estaba comiendo era gato. Ya lo dicen ya, qué fácil es vendernos gato por liebre. Si antes faltaba carne, hoy a menudo sobra.

Mucho han cambiado las cosas en poco tiempo, y nos hemos convertido en consumidores compulsivos de proteína animal. En el Estado español, entre los años 60 y 90 su ingesta se multiplicó por cuatro, según datos del Ministerio de Agricultura, y aunque en los últimos tiempos la tendencia se ha estancado e incluso reducido, la cifra de 50 kilos de carne consumidos por persona y año se sitúa muy por encima de lo que recomienda la OMS. Los escándalos alimentarios, una mayor preocupación sobre lo que comemos y la crisis económica, que ha dificultado a determinados colectivos el acceso a alimentos frescos y de calidad o la compra de carne y pescado, han empujado hacia una reducción de su consumo.

 

Una ‘adicción’ que sale cara al planeta

A escala global, las cifras no han hecho sino aumentar, en particular en los países del sur, y especialmente en Asia, donde las proyecciones de la OCDE y la FAO apuntan a un incremento del 26% de aquí al 2023, mientras que en Europa y América del Norte, donde la demanda ya de por sí es alta, su crecimiento será débil. En la India, por ejemplo, un país eminentemente vegetariano pero con una tendencia al alza, comer carne se ha convertido en un práctica que da prestigio y estatus social.

Nuestra adicción al consumo de carne sale cara al planeta. Un dato: para producir un kilo de carne bovina se necesitan 15.000 litros de agua, y no porque las vacas beban mucho sino porque la consumen indirectamente con lo que comen (granos y especialmente forraje). ¿Una piscina pequeña para obtener cuatro filetes de ternera? Un sinsentido. En cambio, producir un kilo de trigo requiere poco más de 1.000 litros de agua y un kilo de patatas 255 litros, según datos del Atlas de la Carne. Hagan números. Y si el consumo de carne sigue creciendo, como se prevé, la cantidad de agua necesaria para alimentar a la ganadería intensiva (que necesita mucha más agua que la que pasta en el exterior) se duplicará a mediados de este siglo. Y no todo el mundo puede permitirse comprar un trozo de carne.

 

¿El hambre se debe a que no tenemos comida o a que no podemos acceder a ella?

Los costes sociales son también elevados. Un tercio de las tierras de cultivo y un 40% de la producción de cereales en el mundo se destinan a la cría industrial de gallinas, cerdos, vacas… en lugar de dar directamente de comer a la gente. Se calcula que unos 3.500 millones de personas, la mitad de los habitantes del planeta, podrían nutrirse con lo que consumen estos animales, según datos del Grupo ETC. Una pregunta resulta ineludible: ¿el hambre se debe a que no tenemos comida o a que no podemos acceder a ella?

La calidad de la carne deja mucho que desear. Sin ir más lejos, la OMS aseguraba en el 2015 que el consumo de carne roja y procesada puede causar cáncer colorrectal, de páncreas y de próstata principalmente, y que dichas posibilidades aumentan con la cantidad ingerida. Además, hoy en día se suministran a escala global más antibióticos a animales sanos que a personas enfermas, con el objetivo de que sobrevivan a unas condiciones insalubres de confinamiento hasta llegar al matadero. Los animales dejan de ser considerados seres vivos para convertirse en objetos y mercancías. La distancia entre el campo y el plato se ha hecho tan grande que ya no somos conscientes de que tras un plato de lasaña, una loncha de jamón o incluso una pechuga de pollo había vida.

 

Industria concentrada en pocas manos

Tras este modelo, sin embargo, hay quien sale ganando, y mucho. La industria ganadera concentra su poder cada vez en menos manos, en detrimento de los pequeños agricultores, el bienestar animal, la salud de los consumidores y del medioambiente y los derechos laborales. Aquí en Catalunya casi tenemos tantas cabezas de cerdo como de personas, con el impacto tan negativo que esto genera en el territorio, como viene denunciando desde hace años el Grup de Defensa del Ter. Las protestas recientes de los trabajadores del sector cárnico en Osona apuntan también a la alta precariedad del sector.

¿Qué podemos hacer? Ya va siendo hora de que nos preguntemos si es posible seguir comiendo tanta carne y de tan mala calidad. La ganadería campesina, ecológica y a pequeña escala es una alternativa, pero también es posible vivir sin carne. Algunos así lo hacemos.

Recursos para una alimentación saludable y ecológica

Antes del descanso estival, os enviamos la recopilación de rescursos elaborada por la Red de Escuelas por un Mundo Rural Vivo sobre alimentación saludable y sostenible. La podéis consultar aquí.

Se trata de una extensa recopilación acompañada de un pequeño párrafo introductorio que ayuda a entender cada uno de los recursos. Sin duda, es un material de mucha utilidad. Su único problema es que carece de buscadores y orden, por lo que puede ser difícil encontrar los materiales que se necesitan.

Ganadoras/es del concurso de recetas saludables, justas y ecológicas

Durante el tercer trimestre del curso 2016-2017, hemos puesto en marcha un concurso de recetas con ningún (o casi) ingrediente de origen animal. El objeto del concurso era encontrar nuevos platos para incorporar al menú escolar contando con la participación del conjunto de la comunidad educativa. El jueves 15 tuvo lugar la final del concurso en Hipatia. En ella, las familias que habían presentado las propuestas finalistas las elaboraron en la cocina del ciclo formativo de restauración de Hipatia. A continuación, el jurado falló el concurso.

El jurado valoró:

  • Que todos los ingredientes pudiesen provenir de cultivo ecológico, de origen peninsular y que fuesen de la misma temporada. Todos los platos finalistas cumplían esas características.
  • Que el precio de los ingredientes pudiese ser asumible dentro de presupuesto existente.
  • Que fuesen platos que una cocina de un comedor escolar pudiese elaborar.
  • Y por supuesto el sabor. Que fuesen deseables por paladares infantiles.

Con estos criterios, se decidió otorgar tres premios. Dos de ellos serán platos que incoroporaremos al menú escolar de los colegios de FUHEM el curso que viene, son los platos ganadores de la temporada de invierno y de la de verano. El tercer premio será un plato que se sumará a la oferta del restaurante Bitácora de Hipatia también el próximo curso. El restultado fue:

Plato ganador de la temporada de invierno: Tallarines con salsa Alfredo, presentado por Jonatan Eustaquio Cano (colegio Hipatia)

Ingredientes (para dos personas)

  • 1 diente de ajo.
  • 1 cucharadita de aceite.
  • 1 taza de coliflor (100 gramos).
  • ¾ de taza leche vegetal (175 mililitros). [El jurado valoró la posible sustitución de este ingrediente por otros equivalentes]
  • Sal.
  • 1 cucharada de levadura de cerveza.
  • ½ cucharada de zumo de limón.
  • 150 gramos de espaguetis.

Preparación:

  1. En una sartén saltemos el diente de ajo laminado en un poquito de aceite.
  2. Cuando el ajo empiece a dorarse echamos la leche y la ponemos a fuego fuerte para que hierva.
  3. Añadimos la sal y la coliflor. Bajamos a fuego medio y dejamos nuestra salsa a fuego medio hasta que esté hecha (7-10 minutos).
  4. Echamos la salsa en una batidora con la levadura de cerveza y el zumo de limón. Trituramos.
  5. Cocemos los espaguetis, los colamos y los mezclamos con la salsa en la sartén.

Plato ganador de la temporada de verano: Gazpacho de sandía, presentado por Beatriz Castroviejo (colegio Montserrat)

Ingredientes para 4 personas:

  • 400 gramos de sandía (sin piel ni pepitas).
  • 2 tomates maduros.
  • 1/4 de cebolla.
  • 1 pepino pequeño.
  • 1/4 de pimiento rojo (yo hay veces que no se lo pongo, no lo veo necesario y repite más con él).
  • Agua fría (si lo vemos necesario, y a ojo, según nos guste de espesor).
  • Aceite de oliva (un buen chorro, a ser preferible que sea vírgen extra).
  • Sal

Preparación:

Simplemente triturar todos los ingredientes hasta que quede textura de gazpacho. Si vemos que está muy líquido, podemos añadir un poco de pan, y si lo vemos algo espeso, se añade agua.

Premio Bitácora: Lentejas con arroz a la castellana, presentadas por Natalia Belizón (colegio Hipatia)

Ingredientes:

  • 2 vasos y medio de lentejas castellanas.
  • 1 vaso de arroz.
  • 1 puerro cortado en rodajas no muy finas.
  • 1 calabacín cortado en dados.
  • 1/2 cabeza de ajos.
  • 2 zanahorias medianas cortadas en rodajas.
  • 1 puñado de judías verdes troceadas,
    pimentón dulce o mezcla de dulce y picante.
  • Sal.
  • 1 litro y 1/4 de agua.

Preparación:

  1. Poner las lentejas a fuego alto en una cazuela junto con las verduras troceadas, los ajos enteros con piel, el agua y la sal. Una vez empiece a hervir, bajar el fuego al mínimo y tapar parcialmente. Cocer unos 45 minutos aproximadamente.
  2. 20 minutos antes del final de la cocción, echar el arroz, comprobar que está bien de sal y volver a tapar parcialmente hasta que pase el tiempo de la cocción.
  3. Retirar los ajos si se desea (aunque quedan muy ricos cocinados así).
  4. Aparte, poner un chorro de aceite de oliva en una sartén y cuando esté caliente apagar.
  5. A continuación echar una cucharada de pimentón, remover con una cuchara de madera durante unos segundos y luego echar las lentejas.
    Es muy importante no quemar el pimentón ya que da muy mal sabor.
  6. Si se deja reposar las lentejas (se pueden hacer la noche anterior y así cogen más cuerpo) se pueden luego recalentar a fuego bajo. Si han quedado muy secas se puede echar tranquilamente un poco de agua y dejar que hierva unos minutos.

Finalistas: Hummus de Yiftach Talmon (colegio Montserrat) y Macarrones con salsa de remolacha de Ana Martínez (colegio Hipatia)

Final del concurso de recetas saludables, justas y ecológicas. El desafío de cocinar (algunos días) sin productos animales

Como sabéis, nuestros comedores están haciendo una apuesta fuerte por ser saludables, justos y ecológicos. Para todo ello, es importante la reducción de la ingesta de productos de origen animal ya que:

Pero sabemos que nos está costando encontrar platos que gusten a todo el mundo que no tengan (o tengan muy pocos) productos de origen animal. Son solo dos días al mes los que tenemos con este criterio, pero queremos que nos salgan mejor.

Así que decidimos juntar toda la creatividad contenida en la comunidad educativa e invitaros a hacernos propuestas. Para eso, lanzamos un concurso de recetas cuyo premio será que los platos ganadores se servirán en el comedor escolar.

Este concurso ha llegado a su fase final, en la que degustaremos las mejores propuestas que hemos recibido hasta la fecha. Para ello, os invitamos a degustarlos y formar parte de voto de la comunidad educativa.

El acto será el próximo jueves 15 de junio el restaurante Bitácora situado en la Ciudad Educativa Hipatia (Avda. Ocho de Marzo, 1, Rivas Vaciamadrid) a las 17:00.

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