Alimentando otros modelos

Comedores escolares agroecológicos FUHEM

II Concurso de recetas saludables, justas y ecológicas. El desafío de cocinar (algunos días) sin productos animales

Desde FUHEM estamos haciendo una apuesta fuerte por tener comedores saludables, justos y ecológicos. Para todo ello, es importante la reducción de la ingesta de productos de origen animal ya que:

Pero nos está costando encontrar platos que gusten a todo el mundo que no tengan (o tengan muy pocos) productos de origen animal. Son solo dos días al mes los que tenemos con este criterio, pero queremos que nos salgan mejor.

En la primera edición de este concurso, los platos ganadores han sido introducidos en el menú, uno en la temporada de primarvera-verano “Gazpacho de sandía” y otro en la temporada de otoño-invierno “Espaguettis con salsa Alfredo” las dos recetas las hemos incluído como primer plato del menú.

Así que, para esta segunda edición del concurso, os animamos a presentar recetas saludables, justas, ecológicas y ricas, para el segundo plato del menú.

Bases del concurso

Objetivo

Preparar un segundo plato que atienda a las siguientes características:

  • Todos los productos deben ser de temporada (se puede escoger el mes del año que se quiera). Se puede consultar un calendario de temporada aquí.

  • Los productos tienen que poder producirse en la Península ibérica y en ecológico.

  • Los platos tienen que ser sencillos para poder ser elaborados en una cocina de un comedor escolar, pensad en la cantidad de menús que se sirven cada día, y gustar al máximo posible de personas. Para ello, es deseable que formen parte de la dieta mediterránea.

Os invitamos también a mostrar toda vuestra creatividad en los nombres y las explicaciones de los platos.

Premios

Tendremos dos premios (comunes para todos los centros de FUHEM):

  • Temporada de primavera-verano

  • Temporada de otoño-invierno

El premio consistirá en que esos platos serán incorporados (en la medida de las posibilidades técnicas y económicas) a los menús servidos en FUHEM.

Fases

El concurso constará de dos fases:

  • Fase inicial: presentación de recetas por escrito. Se deberá de enviar el nombre de la receta y la explicación de la misma acompañada de los siguientes datos de la persona participante: nombre completo, teléfono, correo electrónico y nombre del Centro FUHEM al que pertenece. Las recetas se deberán enviar a lgonzalez@fuhem.es. El plazo de presentación concluirá el 12 de marzo.

  • Fase final: En el mes de abril, se comunicará con antelación el día y la hora, las personas cuyas recetas hayan llegado a la final, pasarán a la acción elaborando la receta en las cocinas de la Escuela de Hostelería de Hipatia (Rivas) con la ayuda del alumnado del ciclo de restauración de Hipatia, elaborarán los platos.

Participantes:

Podrá concursar cualquier miembro de la comunidad educativa de FUHEM (alumnado, familias, profesorado, PAS).

Jurado:

  • Representación de los equipos de cocina que trabajan en FUHEM.

  • Representación del profesorado del ciclo de restauración de Hipatia.

  • Representación del alumnado del ciclo de restauración de Hipatia.

  • Representación del alumnado que come habitualmente en los comedores de FUHEM.

Los desayunos y las meriendas se suman al carro de la alimentación saludable

Desde FUHEM estamos haciendo una profunda transformación de nuestras prácticas para promover una alimentación ecológica, justa y saludable. Hemos transformado nuestro comedor escolar, hemos montado grupos de consumo para que las familias podáis disfrutar de este mismo tipo de productos en casa y hemos introducido todo esto en el currículo escolar.

Ahora le ha llegado el turno a los desayunos y las meriendas que se sirven en FUHEM al alumnado de horario ampliado. Nos pusimos en contacto con una dietista (Marina Reina) para que nos evaluase los alimentos que estábamos sirviendo y nos propusiese cambios.

Lo primero que nos hizo fue un diagnóstico de elementos a modificar de la situación actual:

  • Presencia de demasiados productos industriales con sal, azúcar, aditivos y harinas refinadas.

  • En las meriendas, presencia de los zumos, ricos en azúcares libres. En contraposición, ausencia de agua.

  • Carencia de verdura y fruta. La merienda y el desayuno no es un momento de dulce, necesariamente. Se pueden reponer energía sin recurrir siempre a productos dulces.

  • Presencia exclusiva de cereales refinados y no de integrales. Los cereales integrales contienen más nutrientes y fibra que los refinados, y sacian más.

En base a este análisis, nos hizo una propuesta de cambios en los menús de merienda y desayuno que estuvimos trabajando entre el equipo de coordinación de cocinas y la empresa suministradora (incluido su equipo de nutrición). Al final, hemos acordado el siguiente menú para el alumnado de infantil y primaria:

Desayuno

  • LUNES: Yogurt natural batido con plátano y avena. Durante los meses más fríos se sustituirá por leche y tostadas.

  • MARTES: Leche con bizcocho casero.

  • MIÉRCOLES: Gachas de avena1 con manzana y canela.

  • JUEVES: Yogurt natural batido con fruta de temporada y muesli. Durante los meses más fríos se sustituirá por leche, fruta y muesli.

  • VIERNES: Leche y tostadas de pan integral con tomate y AOVE2.

Merienda

  • LUNES: Agua / Tostadas de pan integral con tomate y AOVE.

  • MARTES: Agua / Yogurt natural batido con fruta de temporada.

  • MIÉRCOLES: Agua / Bocadillo de humus3.

  • JUEVES: Agua / Queso blanco con manzana y miel.

  • VIERNES: Agua / Bocadillo de paté de zanahoria.

1Las gachas son leche caliente con avena.

2Aceite de oliva virgen extra.

3El humus es una pasta de garbanzos.

No desperdiciemos el potencial educativo de los comedores escolares

 Fuente: El diario de la educación

Luis González Reyes 9/1/2018

Fotografía: Fapar / Arainfo

¿Qué tiene de extraña la fotografía que ilustra el artículo?, ¿qué elemento no encontraríamos nunca en un comedor escolar tal y como se está produciendo en esta imagen?

Efectivamente, el profesorado (o las familias) y el alumnado están comiendo juntos. Uno se puede imaginar que ese comedor, a diferencia de la mayoría de los comedores escolares, al menos ese día, está aprovechando al máximo las potencialidades didácticas de algo tan importante como la alimentación. No solo están reponiendo fuerzas, sino que están usando ese momento clave de nuestra cotidianidad con una mirada pedagógica. Pero, ¿cuáles son esas potencialidades?, ¿por qué es importante la alimentación como vector educativo? El modelo alimentario es fundamental en una educación emancipadora por, al menos, cuatro razones.

La primera surge del propio sistema agroalimentario industrial, que es uno de los principales agentes de la crisis ambiental y social en curso. En lo que concierne al impacto ambiental, el agronegocio usa una cantidad creciente de recursos (tierra, agua, derivados del petróleo, etc.), que además degrada (pérdida de fertilidad, contaminación difusa, extinción de especies agrícolas y ganaderas, etc.). Otro de los impactos del modelo es que es uno de los principales causantes del calentamiento global. Todo esto se agrava por dietas fuertemente carnívoras en las poblaciones enriquecidas.

Desde el punto de vista social, la destrucción del campesinado, en definitiva, de un mundo rural vivo, sigue siendo sistemática. El modelo alimentario dominado por las grandes multinacionales y fondos de inversión ha producido una pérdida de poder adquisitivo de las/os agricultoras/es, lo que las/es fuerza al desarraigo, la proletarización o el hambre. Además, la agricultura industrial utiliza mano de obra en condiciones de hiperexplotación. El siguiente eslabón, el pequeño comercio, termina teniendo un final similar. En el otro lado de la cadena productiva, las grandes corporaciones determinan el tipo y la calidad de los alimentos, su coste, y cómo y dónde se producen bajo la única guía del beneficio monetario. Esto genera que los descartes alimentarios sean brutales y el hambre en el mundo esté lejos de resolverse. Además, el modelo facilita los brotes infecciosos y la baja calidad de los alimentos. Los impactos sobre la salud también son por dietas fuertemente calóricas y carnívoras (obesidad, diabetes, cáncer, etc.).
Por ello, un sistema alimentario basado en la agroecología y en dietas equilibradas es fundamental para abordar los desafíos del siglo XXI. La agroecología conjuga el cultivo ecológico, la persecución de condiciones sociales y económicas dignas para todos los agentes del proceso alimentario, y la lucha por una transformación colectiva hacia modelos justos, sostenibles y democráticos. Este modelo responde a los retos que tenemos porque tiene una productividad a corto plazo similar a la industrial y mayor que la tradicional, permite mantener la fertilidad de la tierra, y contribuye a “enfriar el clima”. Y lo hace sosteniendo un mundo rural vivo. A todo esto ayudaría una dieta menos carnívora. Finalmente, consumir alimentos ecológicos es más saludable.

De este modo, la primera potencialidad es que la alimentación nos sirve para explicar elementos fundamentales del (des)orden del mundo y, al tiempo, de las alternativas que ya están floreciendo.

El segundo elemento por el que la alimentación es un buen vector educativo es porque permite abordar temas importantes en la formación escolar. La comida es un espacio predilecto para trabajar la psicomotricidad, la potenciación de los sentidos, las normas de convivencia, etc. Pero no solo, también la modificación del paisaje, los equilibrios ecosistémicos, el comercio mundial o la perpetuación de las desigualdades en el mundo. Es decir, que nos permite abordar elementos centrales del currículo escolar de todas las etapas educativas.

A esto se le suma que la mayoría de las personas van a tener que volver a participar directamente en el sistema alimentario. No hay espacio aquí para justificar esta afirmación, pero la crisis múltiple en curso (energética, material, climática, de biodiversidad, económica, cultural, política), está suponiendo un gran cambio civilizatorio. Solamente por el hecho de no disponer de fuentes fósiles en abundancia en el futuro cercano, será inevitable una re-ruralización social.

Si uno de los objetivos fundamentales de la escuela es ayudar al alumnado a comprender el mundo en el que viven y a desenvolverse satisfactoriamente en él, no podemos afrontar esta gran competencia como si el futuro fuese a ser similar al pasado. Pero deberíamos aspirar a más. No solo a dotar de herramientas al alumnado para comprender y estar en el mundo, sino también para que se convierta en un agente de cambio activo. Un agente que sea capaz de ayudar a que la sociedad salga de este momento histórico siendo capaz de articularse de forma democrática para satisfacer universalmente sus necesidades sin depredar el entorno. Es decir, que enseñar a cultivar, a procesar los alimentos y a distribuirlos será una habilidad básica en los escenarios por venir. En realidad, probablemente ya lo es para tener una buena calidad de vida hoy en día.

Finalmente, la cuarta razón por la que la alimentación es un buen vector educativo es que la comida es algo muy importante en nuestra vida. Lo es desde el punto de vista de la salud, pero también desde la perspectiva vivencial. Alrededor de la mesa, pasamos momentos fundamentales y una parte central de nuestras conversaciones versan sobre el placer o el sufrimiento relacionado con la comida. No podemos desperdiciar este potencial porque sabemos que aprendemos mucho mejor lo que sentimos, lo que vivimos en primera persona. Por eso son importantes momentos como el de la foto que ilustra el artículo.

Ya existen numerosos proyectos que intentan aprovechar estos vectores educativos. Por ejemplo, en Cataluña Menjadors Ecologics y Ecomenja integran esta visión global de la alimentación escolar con una perspectiva didáctica transformadora. En Madrid, Garúa apoya a proyectos ambiciosos en la proyección pedagógica de la alimentación en centros públicos (La Jara, Zofío), y concertados (colegios de FUHEM y Ponce de León). Pero también hay iniciativas desarrollándose en Andalucía, Aragón, País Valenciano o Cantabria.

Además, para ayudar a aprovechar al máximo las potencialidades docentes de la alimentación hay varias guías como “Alimentar otros modelos”, “Agroecología en el currículo de hostelería de FP”, “Yo consumo con conciencia, siembro esperanza” o “Alimentar el món per transformar el planeta”. Recursos accesibles que nos pueden servir de ejemplo en este particular aprendizaje, el de comer de forma más sana, justa y sostenible.

Alertan sobre el “inaceptable” efecto de los actuales sistemas alimentarios en la salud de las personas

El panel de expertos internacionales en sistemas alimentarios sostenibles IPES-Food ha elaborado un nuevo informe en el que pone el acento sobre los impactos que los sistemas alimentarios y agrícolas industriales están causando sobre la salud humana, y sobre los importantes costes económicos que se derivan de esa situación.

Según el informe, cinco vías relacionadas con los sistemas alimentarios industrializados hacen enfermar a las personas: el trabajo en condiciones insalubres; la exposición a contaminantes presentes en agua, tierra y aire; el consumo de determinados alimentos inseguros o contaminados; el mantenimiento de dietas insanas, y la falta de acceso permanente a alimentos adecuados y aceptables. Todas ellas están íntimamente ligadas a prácticas propias de la producción alimentaria y agrícola industrial, como son la agricultura intensiva y química; la ganadería estabulada; la producción y venta masiva de alimentos ultraprocesados o las cadenas de suministro de alimentos desreguladas y globalizadas. El que las personas expuestas a los mayores riesgos sean a menudo las que tienen menos poder hace, según los expertos de IPES-Food, que esos riesgos pasen muchas veces desapercibidos y no sean documentados ni abordados políticamente.

El informe desgrana también los importantes costes económicos que se derivan de esta situación: la malnutrición supone un coste de 3,5 billones de dólares al año en todo el mundo; se estima que el coste sanitario causado por la obesidad ascenderá a 760.000 millones de dólares en el año 2025, mientras que la exposición de la población a disruptores endocrinos cuesta, en Europa y Estados Unidos, 557.000 millones de dólares al año.

Frente a este escenario, el panel de expertos identifica en el informe cinco puntos a partir de los que construir sistemas alimentarios más saludables. Las claves pasarían por promover sistemas alimentarios participativos; reafirmar la integridad científica y la investigación como un bien público; dar a conocer los impactos positivos de los sistemas alimentarios alternativos; adoptar el principio de precaución, y construir políticas alimentarias integradas desde una gobernanza participativa.

Ipes-Food

Marco teórico pedagógico para trabajar la soberanía alimentaria con enfoque de género en secundaria

En esta entrada os presentaros el nuevo material desarrollado por VSF -Justicia Alimentaria y Hegoa en el marco del programa socio educativo “Alimentacción”. Este programa pretende promover un modelo educativo comprometido con la sociedad y basado en los principios de la Soberanía Alimentaria. A través de este eje transversal se pretende generar aprendizajes y pensamiento crítico entorno a la propia salud, la sostenibilidad y la justicia social.

Educación crítica y transformadora: Marco teórico Pedagógico para integrar la soberanía alimentaria con enfoque de género en los centros de Secundaria

El libro se presenta como una guía para pensar el modelo educativo en su conjunto. Un modelo que, desde el enfoque de la Educación para la Ciudadanía global hoy en transición, recupera sus fuentes centrales de referencia: la tradición de las pedagogías críticas y la educación popular. Un modelo que da protagonismo al profesorado y al alumnado como sujetos centrales de la acción educativa, pero que reconoce el papel del resto de agentes educativos y sociales con los que los centros interaccionan en el territorio. Un modelo que incide en la importancia de trabajar con un curriculum social y culturalmente relevante que permita al alumnado comprender la realidad y actuar sobre ella. Un modelo, en suma, que se sustente en el marco de una conciencia ética, crítica y transformadora desde la cual reforzar el compromiso con la creación de modelos de justicia social y equidad.

Desayunos saludables

Por

Publicado el 8 de noviembre de 2017 en Alaya.

¿Sabías que un estilo de vida saludable puede aumentar hasta en 10 años la esperanza de vida de una persona? ¿Y, que los hábitos de alimentación se adquieren a la edad aproximada de 8 años?

Con estos datos me gustaría escribir unas líneas que inviten a la reflexión sobre la importancia de unos buenos hábitos en la vida diaria de todas las personas y, sobre todo, en la primera infancia que es lo que nos ocupa. Una  alimentación saludable, al ser un hábito, es algo que se puede adquirir a base de constancia y paciencia, por eso creo que los momentos en los que los niños y niñas interactúan con la comida dentro de la escuela son también un momento educativo de gran importancia.

En la etapa de Infantil del colegio en el que trabajo (el Lourdes de FUHEM) tenemos un proyecto bastante interesante que denominamos “desayunos compartidos”. Este proyecto consiste en que cada día un niño o niña de la clase trae el desayuno para todos sus compañeros y compañeras. A pesar de que se dan unas pautas a las familias, en los últimos años habíamos venido observando que estaba aumentado considerablemente el consumo de galletas, bollos, zumos envasados y similares, cosa que no nos parecía la opción más saludable de todas.

Además, nuestro centro trabaja bajo una línea ecosocial bastante marcada, donde proyectos como el comedor escolar ecológico o los grupos de consumo empiezan a ser un pilar importante. Por esta razón, dentro del equipo surgió la necesidad de replantearnos cómo se estaban llevando a cabo los tentempiés de media mañana de nuestro alumnado.

“LO QUE COME HOY, DETERMINARÁ SU FUTURO”

Para dar claridad a este asunto y ayudarnos un poco en la orientación de las familias, una madre el centro, doctora y con amplios conocimientos sobre nutrición, nos dio una pequeña charla en la que nos ayudó, bajo un marco teórico y con datos de diferentes estudios, a desmontar algunos mitos y dar claridad a algunas dudas que se nos venían planteando. A continuación las ideas que me resultaron más significativas:

  • No hay nada que no sea sano. Lo poco sano es la frecuencia con la que se toman ciertos alimentos catalogados como ocasionales.
  • El desayuno que hacen los niños y niñas en casa tiene que ser un desayuno completo, puesto que aporta el 20% de energía del día.
  • Ojo con los cereales, pueden aparentar una opción sana, pero la mayoría cuentan con un elevado aporte de azúcares, recomendados dentro de un consumo ocasional.
  • Las galletas, magdalenas… son bollería industrial. Sácalas de los desayunos habituales.
  • De los zumos y licuados, aunque sean naturales, solo consumimos los azúcares y perdemos la fibra de las frutas. Mejor opta por la pieza de fruta entera o por un batido casero con leche y fruta triturada.
  • Olvídate de todo lo que lleve pajita. Pajita es sinónimo de poco saludable.
  • No comas mejor, deja de comer peor.
  • La fruta y la verdura disminuye las enfermedades cardiovasculares y las posibilidades de padecer cáncer.
  • Vuelve a la dieta mediterránea.
  • Pon especial atención en la base de la pirámide alimenticia, que es donde fracasamos.

Con toda la información recogida y con su ayuda creamos una lista de alimentos para facilitar a las familias la selección de los tentempiés que traerían sus hijos e hijas al colegio.

ALIMENTOS SALUDABLES

(Tomar varias porciones diariamente).

ALIMENTOS POCO SALUDABLES

(Tomar de manera ocasional)

  • Frutas variadas.
  • Fruta seca al natural (orejones, pasas, dátiles, higos…).
  • Hortalizas frescas (zanahoria, tomate, pimiento, pepino, aguacate…).
  • Aceitunas.
  • Lácteos y derivados (quesos bajos en grasa, queso de untar, yogur natural, leche, requesón, kéfir…).
  • Tortitas de maíz, arroz…
  • Batidos naturales caseros (leche y fruta fresca).
  • Frutos secos (recomendados para mayores de 5 años).
  • Empanadas.
  • Bebidas vegetales sin azúcares añadidas (soja, arroz, espelta…).
  • Hummus o similares.
  • Paté de sardinas, caballa…
  • Patés vegetales.
  • Pan, pan integral, pan tostado, picos, regañás…
  • Pan con aceite.
  • Jamón serrano, pavo, pollo…
  • Embutidos procesados  (chorizo, jamón york, mortadela, salchichón…).
  • Zumos envasados (procedentes de concentrados, altos niveles de azúcares).
  • Zumos naturales (altos contenidos de azúcares, sin la fibra)- mejor tomar la pieza de fruta.
  • Bollería industrial.
  • Sandwiches de crema de chocolate.
  • Pan de molde.
  • Sandwiches de paté.
  • Batidos industriales.
  • Galletas de cualquier tipo.
  • Magdalenas.
  • Cereales azucarados.
  • Bizcochos (se recomienda traer sólo el día del cumpleaños).

La mayoría de estos alimentos cuentan con un alto contenido de azúcares, poco recomendados para una dieta equilibrada.

Además, no podemos olvidarnos de que un estilo de vida saludable también incluye olvidarnos del sedentarismo y ser más activos/as. El deporte es un hábito, que al igual que el alimenticio, se adquiere desde pequeños/as.

Y tú, ¿te animas a replantear la forma en la que desayunan los niños y niñas que te rodean?

Las escuelas infantiles municipales incorporarán criterios de alimentación sostenible y ecológica

Fuente: eldiario.es

Sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, seguros y diversificados que aseguren comida sana y accesible a toda la población. Participación ciudadana en el diseño de las políticas públicas sobre alimentación como tareas fundamentales. Impulsar los circuitos cortos de comercialización, por la lucha contra el desperdicio de alimentos y por rebajar la huella ecológica de la producción alimentaria.

Estos y otros compromisos son los que se desprenden del pacto de Milán sobre materia alimentaria firmado por el Ayuntamiento de Madrid de Manuela Carmena en 2015 y que en estos días se está reuniendo en Valencia.

Dentro de esta estrategia, las niñas y niños escolarizados en las 56 escuelas infantiles municipales podrán comer más sano gracias a la incorporación, en sus pliegos, de cláusulas que obligan a incorporar criterios de alimentación sostenible y ecológica, así como la preferencia por el circuito corto, según explica el Ayuntamiento de Madrid.

El segundo teniente de Alcalde de Madrid, y delegado de Coordinación Territorial y Cooperación Público-Social, Nacho Murgui, participa en el tercer encuentro anual de alcaldes del pacto de Milán, que se celebra en Valencia, capital mundial de la Alimentación Sostenible, del 19 al 21 de octubre.

Asimismo, para acercar alimentos ecológicos y de proximidad, se ha abierto una planta del mercado de Vallehermoso a estos productos y, en los próximos meses, se abrirá un mercado estable de estas características en la avenida del Planetario.

Este año el Ayuntamiento ha impulsado el proyecto MARES, uno de cuyos ejes es precisamente el alimentario, mediante el cual se impulsaran iniciativas de economía social vinculadas a este sector, ha anunciado el Consistorio.

El pacto, impulsado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en octubre de 2015, fue firmado por Ayuntamientos de cerca de 100 ciudades del mundo. En la actualidad, son más de 150, de las cuales 21 son del Estado español, entre ellas Barcelona, Valladolid, Bilbao, Oviedo, Valencia, Zaragoza, Málaga, Donostia, Las Palmas de Gran Canaria, Córdoba o Pamplona que, juntas, suman una población superior a los 10 millones de personas. En la Comunidad de Madrid se han adherido, entre otras, Fuenlabrada, Alcalá de Henares y  Rivas-Vaciamadrid.

¿Cuándo son las temporadas de cada producto?

Viviendo en entornos urbanos y con un sistema agroalimentario desconectado de los ciclos naturales hemos terminado por no conocer cuales son las temporadas de los productos. En el proyecto de comedores escolares ecológicos de FUHEM hacemos una apuesta fuerte por la temporalidad y seguimos este calendario de temporadas.

Otro calendario muy similar (e indudablemente más visual) es la que se muestra en la web soydetemporada.es. Os animamos a visitarla.

¿Qué sabemos de lo que comemos?

El próximo 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación. La efeméride supone una excusa como cualquier otra para iniciar un trabajo en profundidad sobre estos temas centrales en nuestra vida y en los currículos escolares. Reproducimos a continuación la entrada publicada hoy en el blog tiempodeactuar.es al respecto.

Os presentamos dos recursos. El primero solo lo enunciamos, es la guía Alimentar otros modelos. Guía didáctica sobre alimentación sostenible elaborada por FUHEM y Garúa. Se puede adquirir aquí. En otra entrada específica entraremos en ella, aunque ya hemos ido desgranando algunas de las técnicas que contiene. Por ejemplo, Mi mercado ecológico, Disfruta la fruta ecológica, Queremos chuches o una colección de 6 paneles sobre agoecología.

En esta entrada nos vamos a centrar en el material ¿Qué sabemos de lo que comemos? de Ecologistas en Acción y los MRP. Este documento forma parte del proyecto 99 Preguntas y 99 Experiencias para aprender a vivir en un mundo justo y sostenible, que tiene como objetivo la construcción de una nueva cultura de la Tierra necesaria y urgente para enfrentar un futuro que minimice la profunda crisis ecosocial que afectará a nuestras vidas y de la que la educación no puede dar la espalda. Frente a las propuestas curriculares que enumeran contenidos incuestionables, este proyecto trata de preguntas que cuestionen las “certezas” que nos transmite el pensamiento único.

La propuesta didáctica se estructura alrededor de 8 preguntas clave:

  • ¿Qué huella material tienen nuestros alimentos?
  • ¿Qué diferencias hay entre la agroecología y la agricultura y ganadería industrial?
  • ¿Puede ser generalizable a toda la población mundial las tasas de consumo de carne de los países enriquecidos?
  • ¿Quién controla la alimentación global?
  • ¿Cómo influye el sistema financiero en el precio de los alimentos?
  • ¿Qué es la soberanía alimentaria?
  • ¿Cómo será el sistema alimentario del futuro?
  • ¿Qué podemos hacer para reducir el impacto de nuestra alimentación?

En cada una de ellas, se proponen actividades que permiten responder a dichas preguntas y materiales de apoyo para profundizar. En las actividades se indica el nivel para el que están diseñadas.

Por ejemplo, ante la pregunta ¿Puede ser generalizable a toda la población mundial las tasas de consumo de carne de los países enriquecidos? Una de las actividades que se proponen es:

Mundo carnívoro

Calcular los efectos sobre el cambio climático, la ocupación del territorio, el consumo de agua, el sufrimiento animal, el cultivo de piensos para ganado,… del consumo de carne a escala global. De Primaria a Bachillerato.

Otro ejemplo serían una de las actividades acopladas a la pregunta ¿Cómo influye el sistema financiero en el precio de los alimentos?:

Analizar la fluctuación de precios de los alimentos en bolsa

Investigar los motivos de la espectacular subida de precios del maíz, arroz, trigo y soja en 2008. Analizar los productos que salen en la gráfica.

¿Cuáles tienen interés para la generación de agrocombustibles? ¿Cuáles se utilizan para piensos para el ganado? ¿Qué efectos tiene esto sobre la distribución mundial de alimentos destinados a las personas? ¿Tiene como objetivo la justa distribución de los alimentos? ¿A quién beneficia todo esto? Bachillerato.

Además de estas 8 preguntas clave, el documento también desarrolla muchas otras:

  • ¿Cuantos kilómetros viajan nuestros alimentos?
  • ¿Qué tiene que ver nuestra alimentación y el cambio climático?
  • ¿Qué sabemos del ciclo de vida de nuestros alimentos?
  • ¿Qué sentido tiene el vegetarianismo?, ¿y el veganismo?
  • ¿Es sostenible nuestro consumo de pescado?
  • ¿Por qué es importante la biodiversidad en nuestra alimentación?
  • ¿Quién controla los mercados de semillas?
  • ¿Por qué se desechan alimentos en buen estado?
  • ¿Qué es el acaparamiento de tierras?
  • ¿Cuál es el papel de las mujeres en la producción mundial de alimentos?
  • ¿Por qué hay hambre en el mundo?
  • ¿Cómo se alimentan las diferentes culturas?
  • ¿Dónde compramos los alimentos?
  • ¿Es saludable nuestra alimentación?
  • ¿Qué son los cultivos transgénicos?
  • ¿Cómo ha cambiado la agricultura a través de la historia?

La guía concluye con tres experiencias que permiten ir más allá de la teoría:

  • Huertos escolares agroecológicos.
  • Comedores escolares ecológicos.
  • Manos a la obra: creando alternativas en alimentación.

En las tres experiencias dan guías prácticas de cómo abordar estos temas. Por ejemplo, en la última se presentan los IPC (Ingenios de Producción Colectiva) relacionados con la alimentación.

 

Otros recursos relacionados con la alimentación

La alimentación es un tema que abordamos con profusión en el blog. Podéis encontrar todas las entradas relacionadas aquí. Destacamos algunas (más allá de las nombradas más arriba):

Es preciso abordar el impacto del consumo de carne sobre el clima

Desmog

Los grupos ecologistas insisten en la necesidad de paralizar la apertura de nuevos yacimientos de petróleo, carbón y gas, pues la sola explotación de los proyectos de combustibles fósiles actuales ya nos situaría por encima del Acuerdo sobre Cambio Climático de París 2015, destinado a limitar el calentamiento global a menos de 2ºC. De hecho, existe todo un movimiento basado en el lema “Dejadlo bajo tierra” que persigue esta idea.

Dado que la Casa Blanca ha renovado su apoyo a los combustibles fósiles, y tomando en cuenta los resultados de algunos informes, quizás tengamos que centrarnos en la batalla por “Dejadlo en la vaca”*. Según predicen los expertos, y si seguimos con la tendencia actual, la actividad agrícola será responsable de casi la mitad de las emisiones de carbono para 2050 si queremos mantenernos por debajo de los 2ºC de calentamiento.

Según la Universidad Chalmers de Tecnología de Suecia, esa es la perspectiva que tenemos por delante a menos que el mundo disminuya su consumo de carne, especialmente de ganado vacuno y otros rumiantes. La cría de rumiantes produce grandes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono, aunque con una vida más reducida.

Una forma de considerar el problema es la que propone el movimiento global “Lunes sin carne”. Pero el citado estudio muestra que el impacto de la dieta en el cambio climático no depende tanto la cantidad de carne que comemos, sino de cuánta es de res o de cordero y de la cantidad de productos lácteos.

Un estudio de 2017 de la citada universidad concluye que “pasar de una dieta basada en carne de rumiante a una dieta de carne de animales monogástricos (pollo, cerdo) reduce las emisiones [de metano] casi en la misma cantidad que pasar a una dieta completamente vegana”. Investigadores de la Universidad de Oxford llegaron a las mismas conclusiones en 2016, afirmando que el cambio a una dieta vegetariana podría reducir las emisiones de gases invernadero en 2/3.

(Por supuesto, el veganismo es una opción. Pero tanto los huevos como los productos lácteos tienen la mitad de impacto en el cambio climático que el consumo de pollo y vacuno).

Es preciso señalar que muchos de estos estudios no toman en cuenta los cambios en el uso del suelo que supone el consumo de las diferentes dietas. Pero la FAO calcula que el 70 por ciento de la selva amazónica se ha transformado en pasto para el ganado y los investigadores de Chalmers señalan que sustituir las hamburguesas por las judías probablemente no conduciría a un aumento de las tierras de cultivo.

La agricultura en las conversaciones sobre el clima de la ONU

Es evidente que cambiar lo que ponemos en el plato es solo una de las maneras de reducir el impacto climático de la dieta (aunque, para Estados Unidos, es seguramente una de las maneras más inmediatas y sencillas). Otras dos formas de abordar el problema son aumentar la productividad de la agricultura (aunque el ganado juega aquí un papel importante) y utilizar técnicas de mitigación del cambio climático como el cultivo de plantas de cobertura que almacenan carbono en el suelo.

Por otro lado, las conversaciones sobre cambio climático de la ONU cada vez dan mayor importancia a la agricultura cuando se habla de reducir las emisiones de gas. En la cumbre del Clima celebrada en Marrakech, por ejemplo, al menos 80 sesiones se relacionaban con esta actividad.

Pero no siempre ha sido así.

“La agricultura lleva mucho retraso”, declaró Craig Hanson, director del programa de alimentación, bosques y agua del World Resources Institute a los informativos de InsideClimate. “Es asombroso que haya costado tanto… pero finalmente nos estamos ocupando”.

Además, la ONU lanzó en 2014 la campaña por una Agricultura Inteligente dentro de la Alianza Global por el Clima. Pero sus esfuerzos parecen más centrados en ayudar a los agricultores a ser más productivos y resilientes para afrontar el cambio climático, mientras que el objetivo de reducir las contribuciones de la agricultura a los gases de efecto invernadero viene con la coletilla “cuando sea posible”.

Habrá que ver el énfasis que se haga en la agricultura en las conversaciones sobre el clima de este año, en Bonn.

La salud global depende de la producción ganadera

La producción de ganadería intensiva, las factorías de carne, también ha centrado la atención de los expertos, tanto por sus consecuencias sobre el clima como por las que tiene sobre la salud pública. En mayo de este año, unos 200 expertos en áreas que van de la medicina a la climatología publicaron una carta abierta pidiendo al próximo director la OMS que abordara los efectos del cambio climático sobre la salud.

La carta decía: “Aunque muchas de las iniciativas anteriores acometidas para abordar la ganadería intensiva estaban relacionadas con el bienestar animal o cuestiones medioambientales, estamos convencidos de que la limitación del tamaño y de las prácticas adversas de la ganadería intensiva es fundamental para mejorar la salud global”.

Además del cambio climático, la carta pasa revista a la resistencia a los antibióticos y al aumento de la obesidad y las enfermedades no infecciosas (como la diabetes) entre las repercusiones negativas de la ganadería intensiva. La carta continúa diciendo:

“El cambio climático no reconoce fronteras, ni tampoco lo hacen las enfermedades infecciosas resistentes a los medicamentos. A pesar de ser los que menos contribuyen a la carga global de las actividades ganaderas, los países más pobres del mundo son los más vulnerables al aumento del nivel del mar, a los desastres naturales causados por el cambio climático, a la inseguridad alimentaria y a las enfermedades infecciosas”.

Como nota positiva, el nuevo director de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus señaló como una de sus prioridades la de abordar el impacto del cambio climático y medioambiental sobre la salud.

Claro que la OMS llevaba tiempo vigilando el tema. Esta agencia de la ONU actualizó en 2014 su informe sobre los impactos en la salud del cambio climático, publicado por primera vez en 2000. La última versión afirma que “se estima que, entre 2030 y 2050, el cambio climático causará alrededor de 250.000 muertes adicionales al año”. La organización cita la malnutrición infantil, la malaria, la diarrea (por falta de agua potable) y la exposición al calor como las principales causas de estas muertes. No obstante, probablemente subestima el alcance del impacto del cambio climático sobre la salud.

Por si fuera poco, cambiar el modo de producir la carne que nos comemos no aborda necesariamente su huella climática. El economista medioambiental Fredrik Hedenus de la Universidad de Chalmers es autor de diversos estudios sobre las contribuciones al clima del vacuno y los productos lácteos mencionados más arriba. Según este autor, la carne producida mediante ganadería extensiva no mejora las emisiones en relación con la ganadería intensiva. Pero, por otro lado, si no existiera la ganadería industrial no sería posible mantener un consumo de carne tan elevado.

El mundo ya está sintiendo los efectos del cambio climático tras aumentar de promedio 1ºC por encima de la temperatura existente antes de que comenzáramos a quemar ingentes cantidades de carbón, petróleo y gas. Dada la situación en la que nos encontramos, con escasas posibilidades de evitar un “peligroso” calentamiento global, la ciencia sugiere que no podemos permitirnos dejar fuera de la mesa de negociaciones a la alimentación y a la agricultura y la ganadería.

Nota:

* En inglés el nombre de la campaña es “Keep it in the Cow”, a semejanza de la otra: “Keep it in the Ground”, (N. del T.)

Fuente: https://www.desmogblog.com/2017/08/31/meeting-paris-goals-means-dealing-climate-impacts-meat-agriculture

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