Jose Luis Fernández Casadevante, Kois (Garúa)

Hace algo más de un año se ponía en marcha el proyecto piloto Madrid Agrocomposta, una iniciativa mediante la cual 200 hogares, dos colegios, un mercado municipal y varios huertos comunitarios se organizaban para convertir sus residuos orgánicos en abono natural para los terrenos agrícolas cercanos a la ciudad.

El mecanismo es sencillo, se separan los residuos orgánicos, que posteriormente son recogidos varias veces a la semana y llevados a fincas cercanas donde se práctica la producción agroecológica. En cada una de ellas se compostan de 7 a 10 toneladas de residuos para la obtención de entre 3 y 5 toneladas de compost, que se usará en los mismos terrenos de cultivo.
Tras el éxito de la prueba piloto, este proyecto está en fase de ampliación y los colegios de FUHEM han decidido sumarse y entrar a formar parte de la red de espacios que colaboran con Madrid Agrocomposta.

Con esto se logra una forma de gestión más ecológica, pues se cierran los ciclos en proximidad, el residuo se convierte en abono, que se convierte en comida cuyos restos se convierten en residuo compostable. Además, se evita la emisión de gases de efecto invernadero, que provocan el cambio climático, al reducir tanto los desplazamientos de los residuos, como el volumen de los que se incineran. Este modelo fortalece los sistemas alimentarios locales. Y, por si todo esto fuera poco, es más barato y favorece la democrátización de la economía, pues las empresas y productores implicados se encuentran ligados a la economía solidaria madrileña.

Las directivas europeas obligan a que en 2020 se esté reutilizando un 50% de los residuos generados, en caso contrario se procederá a sancionar económicamente a las ciudades incumplidoras. El compostaje es una de las formas más eficientes y eficaces a la hora de implantar un modelo de gestión de residuos ecológico.

El escritor John Berger solía decir que “La gente lo mezcla todo. Lo tiran todo en el mismo sitio. Así lo convierten en basura. La basura no existe. La basura es la confusión que formamos al tirar las cosas”. Sumar nuestros centros escolares a Madrid Agrocomposta es una forma de aportar nuestro granito de arena al cambio en la gestión de residuos, que resulta muy coherente con el proyecto “Alimentando otros modelos” y los cambios introducidos en los comedores.