Alimentando otros modelos

Comedores escolares agroecológicos FUHEM

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Fallo de los premios del II Concurso de recetas saludables, justas y ecológicas

Ayer tuvo lugar en Hipatia la final del II Concurso de recetas saludables, justas y ecológicas. El desafío de cocinar (algunos días) sin productos animales.

El premio de la temporada de otoño-invierno lo consiguieron Víctor Redondo y Jorge Lafuente, alumnos del aula Aleph-Tea del Colegio Hipatia con “Nuggets hipatienses con mayonesa”

El premio de la temporada de primavera lo consiguió Inés C. González, alumna del Colegio Lourdes, con “Albóndigas de berenjena con salsa de zanahoria”.

Enhorabuena a todas las personas que participaron os dejamos con algunas fotos del día y, por supuesto, con las recetas ganadoras.

Albóndigas de berenjena

Ingredientes para 4 personas:

  • 3 dientes de ajo.

  • 450 gramos de berenjena.

  • 1 cebolla pequeña.

  • 10 gramos de espinacas.

  • 1 cucharada de perejil picado.

  • 1 pizca de sal.

  • 1 vasito de agua.

  • 3 cucharadas de harina de garbanzos.

  • 4 cucharadas de pan rallado.

Preparación:

1. Pelar y cortar la berenjena en pequeños cubos, o bien triturar con ayuda de la batidora. Mientras tanto, precalentar el horno.

2. Cortar muy fina la cebolla, y sofreír en una sartén con un chorrito de aceite a fuego medio. Cuando comience a estar transparente añadir la pimienta y el ajo.

3. Incorporar la berenjena y un puñado de espinacas, a ser posible frescas o si no, congeladas (para descongelar, introducir en agua hirviendo y después escurrir).

4. Añadir sal al gusto y dejar que se fría durante unos diez minutos, removiendo de vez en cuando, luego apartar del fuego.

5. Mezclar la harina de garbanzo con el agua y el perejil y batir como si fuera un huevo. Añadir las verduras y 4 cucharadas de pan rallado para darle consistencia. Formar las albóndigas con las manos.

6. Pasar por pan rallado y colocar sobre una bandeja de horno forrada con papel especial. Hornear durante 10 minutos a 250º, o bien freír en abundante aceite y escurrir en papel de cocina.

Nuggets hipatienses con mayonesa

Ingredientes:

  • 2 tazas de coliflor hervida.

  • 1 patata mediana cocida.

  • 2 cucharadas soperas de avena en copos.

  • 1 cucharadita de postre de ajo en polvo.

  • 1/2 cucharadita de postre de cúrcuma.

  • 1 cucharadita de semillas de lino (opcional).

  • Pan rallado.

  • Sal.

  • Aceite de oliva.

Elaboración:

1.-Cocer 15 minutos la coliflor y la patata. Escúrrelas con cariño y pásalo por la batidora.

2.-Echa la avena, las semillas (opcional), la cúrcuma, el ajo y una pizca de sal. Batir hasta hacer una masa.

3.-Echa en un bol y añade dos cucharadas de pan rallado. Amasamos hasta que casi no se pegue en las manos.

4.-Forma los nuggets con la forma que desees y pásalos por pan rallado, fríe en una sartén con aceite bien caliente.

¡A comer!

Ingredientes para la mayonesa.

  • 1/4 taza de leche vegetal sin azúcar (preferentemente de soja).

  • 1/2 taza de aceite.

  • 1/4 cucharadita. de sal.

  • pizca de cúrcuma o colorante amarillo (opcional).

  • 1 diente de ajo.

  • 1 cucharada de jugo de limón.

Elaboración:

1.- Echar todo a la batidora.

2.- Se debe introducir la batidora hasta el fondo y empezar a batir.

3.- Cuando comience a mezclarse moverla arriba y abajo lentamente y luego más rápido. Si no cuaja agregar más limón y aceite. 

II Concurso de recetas saludables, justas y ecológicas. El desafío de cocinar (algunos días) sin productos animales

Desde FUHEM estamos haciendo una apuesta fuerte por tener comedores saludables, justos y ecológicos. Para todo ello, es importante la reducción de la ingesta de productos de origen animal ya que:

Pero nos está costando encontrar platos que gusten a todo el mundo que no tengan (o tengan muy pocos) productos de origen animal. Son solo dos días al mes los que tenemos con este criterio, pero queremos que nos salgan mejor.

En la primera edición de este concurso, los platos ganadores han sido introducidos en el menú, uno en la temporada de primarvera-verano “Gazpacho de sandía” y otro en la temporada de otoño-invierno “Espaguettis con salsa Alfredo” las dos recetas las hemos incluído como primer plato del menú.

Así que, para esta segunda edición del concurso, os animamos a presentar recetas saludables, justas, ecológicas y ricas, para el segundo plato del menú.

Bases del concurso

Objetivo

Preparar un segundo plato que atienda a las siguientes características:

  • Todos los productos deben ser de temporada (se puede escoger el mes del año que se quiera). Se puede consultar un calendario de temporada aquí.

  • Los productos tienen que poder producirse en la Península ibérica y en ecológico.

  • Los platos tienen que ser sencillos para poder ser elaborados en una cocina de un comedor escolar, pensad en la cantidad de menús que se sirven cada día, y gustar al máximo posible de personas. Para ello, es deseable que formen parte de la dieta mediterránea.

Os invitamos también a mostrar toda vuestra creatividad en los nombres y las explicaciones de los platos.

Premios

Tendremos dos premios (comunes para todos los centros de FUHEM):

  • Temporada de primavera-verano

  • Temporada de otoño-invierno

El premio consistirá en que esos platos serán incorporados (en la medida de las posibilidades técnicas y económicas) a los menús servidos en FUHEM.

Fases

El concurso constará de dos fases:

  • Fase inicial: presentación de recetas por escrito. Se deberá de enviar el nombre de la receta y la explicación de la misma acompañada de los siguientes datos de la persona participante: nombre completo, teléfono, correo electrónico y nombre del Centro FUHEM al que pertenece. Las recetas se deberán enviar a lgonzalez@fuhem.es. El plazo de presentación concluirá el 12 de marzo.

  • Fase final: En el mes de abril, se comunicará con antelación el día y la hora, las personas cuyas recetas hayan llegado a la final, pasarán a la acción elaborando la receta en las cocinas de la Escuela de Hostelería de Hipatia (Rivas) con la ayuda del alumnado del ciclo de restauración de Hipatia, elaborarán los platos.

Participantes:

Podrá concursar cualquier miembro de la comunidad educativa de FUHEM (alumnado, familias, profesorado, PAS).

Jurado:

  • Representación de los equipos de cocina que trabajan en FUHEM.

  • Representación del profesorado del ciclo de restauración de Hipatia.

  • Representación del alumnado del ciclo de restauración de Hipatia.

  • Representación del alumnado que come habitualmente en los comedores de FUHEM.

Los desayunos y las meriendas se suman al carro de la alimentación saludable

Desde FUHEM estamos haciendo una profunda transformación de nuestras prácticas para promover una alimentación ecológica, justa y saludable. Hemos transformado nuestro comedor escolar, hemos montado grupos de consumo para que las familias podáis disfrutar de este mismo tipo de productos en casa y hemos introducido todo esto en el currículo escolar.

Ahora le ha llegado el turno a los desayunos y las meriendas que se sirven en FUHEM al alumnado de horario ampliado. Nos pusimos en contacto con una dietista (Marina Reina) para que nos evaluase los alimentos que estábamos sirviendo y nos propusiese cambios.

Lo primero que nos hizo fue un diagnóstico de elementos a modificar de la situación actual:

  • Presencia de demasiados productos industriales con sal, azúcar, aditivos y harinas refinadas.

  • En las meriendas, presencia de los zumos, ricos en azúcares libres. En contraposición, ausencia de agua.

  • Carencia de verdura y fruta. La merienda y el desayuno no es un momento de dulce, necesariamente. Se pueden reponer energía sin recurrir siempre a productos dulces.

  • Presencia exclusiva de cereales refinados y no de integrales. Los cereales integrales contienen más nutrientes y fibra que los refinados, y sacian más.

En base a este análisis, nos hizo una propuesta de cambios en los menús de merienda y desayuno que estuvimos trabajando entre el equipo de coordinación de cocinas y la empresa suministradora (incluido su equipo de nutrición). Al final, hemos acordado el siguiente menú para el alumnado de infantil y primaria:

Desayuno

  • LUNES: Yogurt natural batido con plátano y avena. Durante los meses más fríos se sustituirá por leche y tostadas.

  • MARTES: Leche con bizcocho casero.

  • MIÉRCOLES: Gachas de avena1 con manzana y canela.

  • JUEVES: Yogurt natural batido con fruta de temporada y muesli. Durante los meses más fríos se sustituirá por leche, fruta y muesli.

  • VIERNES: Leche y tostadas de pan integral con tomate y AOVE2.

Merienda

  • LUNES: Agua / Tostadas de pan integral con tomate y AOVE.

  • MARTES: Agua / Yogurt natural batido con fruta de temporada.

  • MIÉRCOLES: Agua / Bocadillo de humus3.

  • JUEVES: Agua / Queso blanco con manzana y miel.

  • VIERNES: Agua / Bocadillo de paté de zanahoria.

1Las gachas son leche caliente con avena.

2Aceite de oliva virgen extra.

3El humus es una pasta de garbanzos.

No desperdiciemos el potencial educativo de los comedores escolares

 Fuente: El diario de la educación

Luis González Reyes 9/1/2018

Fotografía: Fapar / Arainfo

¿Qué tiene de extraña la fotografía que ilustra el artículo?, ¿qué elemento no encontraríamos nunca en un comedor escolar tal y como se está produciendo en esta imagen?

Efectivamente, el profesorado (o las familias) y el alumnado están comiendo juntos. Uno se puede imaginar que ese comedor, a diferencia de la mayoría de los comedores escolares, al menos ese día, está aprovechando al máximo las potencialidades didácticas de algo tan importante como la alimentación. No solo están reponiendo fuerzas, sino que están usando ese momento clave de nuestra cotidianidad con una mirada pedagógica. Pero, ¿cuáles son esas potencialidades?, ¿por qué es importante la alimentación como vector educativo? El modelo alimentario es fundamental en una educación emancipadora por, al menos, cuatro razones.

La primera surge del propio sistema agroalimentario industrial, que es uno de los principales agentes de la crisis ambiental y social en curso. En lo que concierne al impacto ambiental, el agronegocio usa una cantidad creciente de recursos (tierra, agua, derivados del petróleo, etc.), que además degrada (pérdida de fertilidad, contaminación difusa, extinción de especies agrícolas y ganaderas, etc.). Otro de los impactos del modelo es que es uno de los principales causantes del calentamiento global. Todo esto se agrava por dietas fuertemente carnívoras en las poblaciones enriquecidas.

Desde el punto de vista social, la destrucción del campesinado, en definitiva, de un mundo rural vivo, sigue siendo sistemática. El modelo alimentario dominado por las grandes multinacionales y fondos de inversión ha producido una pérdida de poder adquisitivo de las/os agricultoras/es, lo que las/es fuerza al desarraigo, la proletarización o el hambre. Además, la agricultura industrial utiliza mano de obra en condiciones de hiperexplotación. El siguiente eslabón, el pequeño comercio, termina teniendo un final similar. En el otro lado de la cadena productiva, las grandes corporaciones determinan el tipo y la calidad de los alimentos, su coste, y cómo y dónde se producen bajo la única guía del beneficio monetario. Esto genera que los descartes alimentarios sean brutales y el hambre en el mundo esté lejos de resolverse. Además, el modelo facilita los brotes infecciosos y la baja calidad de los alimentos. Los impactos sobre la salud también son por dietas fuertemente calóricas y carnívoras (obesidad, diabetes, cáncer, etc.).
Por ello, un sistema alimentario basado en la agroecología y en dietas equilibradas es fundamental para abordar los desafíos del siglo XXI. La agroecología conjuga el cultivo ecológico, la persecución de condiciones sociales y económicas dignas para todos los agentes del proceso alimentario, y la lucha por una transformación colectiva hacia modelos justos, sostenibles y democráticos. Este modelo responde a los retos que tenemos porque tiene una productividad a corto plazo similar a la industrial y mayor que la tradicional, permite mantener la fertilidad de la tierra, y contribuye a “enfriar el clima”. Y lo hace sosteniendo un mundo rural vivo. A todo esto ayudaría una dieta menos carnívora. Finalmente, consumir alimentos ecológicos es más saludable.

De este modo, la primera potencialidad es que la alimentación nos sirve para explicar elementos fundamentales del (des)orden del mundo y, al tiempo, de las alternativas que ya están floreciendo.

El segundo elemento por el que la alimentación es un buen vector educativo es porque permite abordar temas importantes en la formación escolar. La comida es un espacio predilecto para trabajar la psicomotricidad, la potenciación de los sentidos, las normas de convivencia, etc. Pero no solo, también la modificación del paisaje, los equilibrios ecosistémicos, el comercio mundial o la perpetuación de las desigualdades en el mundo. Es decir, que nos permite abordar elementos centrales del currículo escolar de todas las etapas educativas.

A esto se le suma que la mayoría de las personas van a tener que volver a participar directamente en el sistema alimentario. No hay espacio aquí para justificar esta afirmación, pero la crisis múltiple en curso (energética, material, climática, de biodiversidad, económica, cultural, política), está suponiendo un gran cambio civilizatorio. Solamente por el hecho de no disponer de fuentes fósiles en abundancia en el futuro cercano, será inevitable una re-ruralización social.

Si uno de los objetivos fundamentales de la escuela es ayudar al alumnado a comprender el mundo en el que viven y a desenvolverse satisfactoriamente en él, no podemos afrontar esta gran competencia como si el futuro fuese a ser similar al pasado. Pero deberíamos aspirar a más. No solo a dotar de herramientas al alumnado para comprender y estar en el mundo, sino también para que se convierta en un agente de cambio activo. Un agente que sea capaz de ayudar a que la sociedad salga de este momento histórico siendo capaz de articularse de forma democrática para satisfacer universalmente sus necesidades sin depredar el entorno. Es decir, que enseñar a cultivar, a procesar los alimentos y a distribuirlos será una habilidad básica en los escenarios por venir. En realidad, probablemente ya lo es para tener una buena calidad de vida hoy en día.

Finalmente, la cuarta razón por la que la alimentación es un buen vector educativo es que la comida es algo muy importante en nuestra vida. Lo es desde el punto de vista de la salud, pero también desde la perspectiva vivencial. Alrededor de la mesa, pasamos momentos fundamentales y una parte central de nuestras conversaciones versan sobre el placer o el sufrimiento relacionado con la comida. No podemos desperdiciar este potencial porque sabemos que aprendemos mucho mejor lo que sentimos, lo que vivimos en primera persona. Por eso son importantes momentos como el de la foto que ilustra el artículo.

Ya existen numerosos proyectos que intentan aprovechar estos vectores educativos. Por ejemplo, en Cataluña Menjadors Ecologics y Ecomenja integran esta visión global de la alimentación escolar con una perspectiva didáctica transformadora. En Madrid, Garúa apoya a proyectos ambiciosos en la proyección pedagógica de la alimentación en centros públicos (La Jara, Zofío), y concertados (colegios de FUHEM y Ponce de León). Pero también hay iniciativas desarrollándose en Andalucía, Aragón, País Valenciano o Cantabria.

Además, para ayudar a aprovechar al máximo las potencialidades docentes de la alimentación hay varias guías como “Alimentar otros modelos”, “Agroecología en el currículo de hostelería de FP”, “Yo consumo con conciencia, siembro esperanza” o “Alimentar el món per transformar el planeta”. Recursos accesibles que nos pueden servir de ejemplo en este particular aprendizaje, el de comer de forma más sana, justa y sostenible.

Desayunos saludables

Por

Publicado el 8 de noviembre de 2017 en Alaya.

¿Sabías que un estilo de vida saludable puede aumentar hasta en 10 años la esperanza de vida de una persona? ¿Y, que los hábitos de alimentación se adquieren a la edad aproximada de 8 años?

Con estos datos me gustaría escribir unas líneas que inviten a la reflexión sobre la importancia de unos buenos hábitos en la vida diaria de todas las personas y, sobre todo, en la primera infancia que es lo que nos ocupa. Una  alimentación saludable, al ser un hábito, es algo que se puede adquirir a base de constancia y paciencia, por eso creo que los momentos en los que los niños y niñas interactúan con la comida dentro de la escuela son también un momento educativo de gran importancia.

En la etapa de Infantil del colegio en el que trabajo (el Lourdes de FUHEM) tenemos un proyecto bastante interesante que denominamos “desayunos compartidos”. Este proyecto consiste en que cada día un niño o niña de la clase trae el desayuno para todos sus compañeros y compañeras. A pesar de que se dan unas pautas a las familias, en los últimos años habíamos venido observando que estaba aumentado considerablemente el consumo de galletas, bollos, zumos envasados y similares, cosa que no nos parecía la opción más saludable de todas.

Además, nuestro centro trabaja bajo una línea ecosocial bastante marcada, donde proyectos como el comedor escolar ecológico o los grupos de consumo empiezan a ser un pilar importante. Por esta razón, dentro del equipo surgió la necesidad de replantearnos cómo se estaban llevando a cabo los tentempiés de media mañana de nuestro alumnado.

“LO QUE COME HOY, DETERMINARÁ SU FUTURO”

Para dar claridad a este asunto y ayudarnos un poco en la orientación de las familias, una madre el centro, doctora y con amplios conocimientos sobre nutrición, nos dio una pequeña charla en la que nos ayudó, bajo un marco teórico y con datos de diferentes estudios, a desmontar algunos mitos y dar claridad a algunas dudas que se nos venían planteando. A continuación las ideas que me resultaron más significativas:

  • No hay nada que no sea sano. Lo poco sano es la frecuencia con la que se toman ciertos alimentos catalogados como ocasionales.
  • El desayuno que hacen los niños y niñas en casa tiene que ser un desayuno completo, puesto que aporta el 20% de energía del día.
  • Ojo con los cereales, pueden aparentar una opción sana, pero la mayoría cuentan con un elevado aporte de azúcares, recomendados dentro de un consumo ocasional.
  • Las galletas, magdalenas… son bollería industrial. Sácalas de los desayunos habituales.
  • De los zumos y licuados, aunque sean naturales, solo consumimos los azúcares y perdemos la fibra de las frutas. Mejor opta por la pieza de fruta entera o por un batido casero con leche y fruta triturada.
  • Olvídate de todo lo que lleve pajita. Pajita es sinónimo de poco saludable.
  • No comas mejor, deja de comer peor.
  • La fruta y la verdura disminuye las enfermedades cardiovasculares y las posibilidades de padecer cáncer.
  • Vuelve a la dieta mediterránea.
  • Pon especial atención en la base de la pirámide alimenticia, que es donde fracasamos.

Con toda la información recogida y con su ayuda creamos una lista de alimentos para facilitar a las familias la selección de los tentempiés que traerían sus hijos e hijas al colegio.

ALIMENTOS SALUDABLES

(Tomar varias porciones diariamente).

ALIMENTOS POCO SALUDABLES

(Tomar de manera ocasional)

  • Frutas variadas.
  • Fruta seca al natural (orejones, pasas, dátiles, higos…).
  • Hortalizas frescas (zanahoria, tomate, pimiento, pepino, aguacate…).
  • Aceitunas.
  • Lácteos y derivados (quesos bajos en grasa, queso de untar, yogur natural, leche, requesón, kéfir…).
  • Tortitas de maíz, arroz…
  • Batidos naturales caseros (leche y fruta fresca).
  • Frutos secos (recomendados para mayores de 5 años).
  • Empanadas.
  • Bebidas vegetales sin azúcares añadidas (soja, arroz, espelta…).
  • Hummus o similares.
  • Paté de sardinas, caballa…
  • Patés vegetales.
  • Pan, pan integral, pan tostado, picos, regañás…
  • Pan con aceite.
  • Jamón serrano, pavo, pollo…
  • Embutidos procesados  (chorizo, jamón york, mortadela, salchichón…).
  • Zumos envasados (procedentes de concentrados, altos niveles de azúcares).
  • Zumos naturales (altos contenidos de azúcares, sin la fibra)- mejor tomar la pieza de fruta.
  • Bollería industrial.
  • Sandwiches de crema de chocolate.
  • Pan de molde.
  • Sandwiches de paté.
  • Batidos industriales.
  • Galletas de cualquier tipo.
  • Magdalenas.
  • Cereales azucarados.
  • Bizcochos (se recomienda traer sólo el día del cumpleaños).

La mayoría de estos alimentos cuentan con un alto contenido de azúcares, poco recomendados para una dieta equilibrada.

Además, no podemos olvidarnos de que un estilo de vida saludable también incluye olvidarnos del sedentarismo y ser más activos/as. El deporte es un hábito, que al igual que el alimenticio, se adquiere desde pequeños/as.

Y tú, ¿te animas a replantear la forma en la que desayunan los niños y niñas que te rodean?

¿Qué sabemos de lo que comemos?

El próximo 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación. La efeméride supone una excusa como cualquier otra para iniciar un trabajo en profundidad sobre estos temas centrales en nuestra vida y en los currículos escolares. Reproducimos a continuación la entrada publicada hoy en el blog tiempodeactuar.es al respecto.

Os presentamos dos recursos. El primero solo lo enunciamos, es la guía Alimentar otros modelos. Guía didáctica sobre alimentación sostenible elaborada por FUHEM y Garúa. Se puede adquirir aquí. En otra entrada específica entraremos en ella, aunque ya hemos ido desgranando algunas de las técnicas que contiene. Por ejemplo, Mi mercado ecológico, Disfruta la fruta ecológica, Queremos chuches o una colección de 6 paneles sobre agoecología.

En esta entrada nos vamos a centrar en el material ¿Qué sabemos de lo que comemos? de Ecologistas en Acción y los MRP. Este documento forma parte del proyecto 99 Preguntas y 99 Experiencias para aprender a vivir en un mundo justo y sostenible, que tiene como objetivo la construcción de una nueva cultura de la Tierra necesaria y urgente para enfrentar un futuro que minimice la profunda crisis ecosocial que afectará a nuestras vidas y de la que la educación no puede dar la espalda. Frente a las propuestas curriculares que enumeran contenidos incuestionables, este proyecto trata de preguntas que cuestionen las “certezas” que nos transmite el pensamiento único.

La propuesta didáctica se estructura alrededor de 8 preguntas clave:

  • ¿Qué huella material tienen nuestros alimentos?
  • ¿Qué diferencias hay entre la agroecología y la agricultura y ganadería industrial?
  • ¿Puede ser generalizable a toda la población mundial las tasas de consumo de carne de los países enriquecidos?
  • ¿Quién controla la alimentación global?
  • ¿Cómo influye el sistema financiero en el precio de los alimentos?
  • ¿Qué es la soberanía alimentaria?
  • ¿Cómo será el sistema alimentario del futuro?
  • ¿Qué podemos hacer para reducir el impacto de nuestra alimentación?

En cada una de ellas, se proponen actividades que permiten responder a dichas preguntas y materiales de apoyo para profundizar. En las actividades se indica el nivel para el que están diseñadas.

Por ejemplo, ante la pregunta ¿Puede ser generalizable a toda la población mundial las tasas de consumo de carne de los países enriquecidos? Una de las actividades que se proponen es:

Mundo carnívoro

Calcular los efectos sobre el cambio climático, la ocupación del territorio, el consumo de agua, el sufrimiento animal, el cultivo de piensos para ganado,… del consumo de carne a escala global. De Primaria a Bachillerato.

Otro ejemplo serían una de las actividades acopladas a la pregunta ¿Cómo influye el sistema financiero en el precio de los alimentos?:

Analizar la fluctuación de precios de los alimentos en bolsa

Investigar los motivos de la espectacular subida de precios del maíz, arroz, trigo y soja en 2008. Analizar los productos que salen en la gráfica.

¿Cuáles tienen interés para la generación de agrocombustibles? ¿Cuáles se utilizan para piensos para el ganado? ¿Qué efectos tiene esto sobre la distribución mundial de alimentos destinados a las personas? ¿Tiene como objetivo la justa distribución de los alimentos? ¿A quién beneficia todo esto? Bachillerato.

Además de estas 8 preguntas clave, el documento también desarrolla muchas otras:

  • ¿Cuantos kilómetros viajan nuestros alimentos?
  • ¿Qué tiene que ver nuestra alimentación y el cambio climático?
  • ¿Qué sabemos del ciclo de vida de nuestros alimentos?
  • ¿Qué sentido tiene el vegetarianismo?, ¿y el veganismo?
  • ¿Es sostenible nuestro consumo de pescado?
  • ¿Por qué es importante la biodiversidad en nuestra alimentación?
  • ¿Quién controla los mercados de semillas?
  • ¿Por qué se desechan alimentos en buen estado?
  • ¿Qué es el acaparamiento de tierras?
  • ¿Cuál es el papel de las mujeres en la producción mundial de alimentos?
  • ¿Por qué hay hambre en el mundo?
  • ¿Cómo se alimentan las diferentes culturas?
  • ¿Dónde compramos los alimentos?
  • ¿Es saludable nuestra alimentación?
  • ¿Qué son los cultivos transgénicos?
  • ¿Cómo ha cambiado la agricultura a través de la historia?

La guía concluye con tres experiencias que permiten ir más allá de la teoría:

  • Huertos escolares agroecológicos.
  • Comedores escolares ecológicos.
  • Manos a la obra: creando alternativas en alimentación.

En las tres experiencias dan guías prácticas de cómo abordar estos temas. Por ejemplo, en la última se presentan los IPC (Ingenios de Producción Colectiva) relacionados con la alimentación.

 

Otros recursos relacionados con la alimentación

La alimentación es un tema que abordamos con profusión en el blog. Podéis encontrar todas las entradas relacionadas aquí. Destacamos algunas (más allá de las nombradas más arriba):

Vivir sin carne

Ya es hora de que nos preguntemos si es posible seguir comiendo tanta proteína animal y de tan mala calidad. Algunos así lo hacemos.

Fuente: El Periódico

Autora: Esther Vivas

 

Mi abuela a veces me contaba las batallas de la guerra y la posguerra, y cómo en esos años pasó hambre. No tenía qué comer e incluso en más de una ocasión, cuando de manera inusual le habían servido un plato de carne… de conejo, en realidad, como averiguó tiempo después, lo que estaba comiendo era gato. Ya lo dicen ya, qué fácil es vendernos gato por liebre. Si antes faltaba carne, hoy a menudo sobra.

Mucho han cambiado las cosas en poco tiempo, y nos hemos convertido en consumidores compulsivos de proteína animal. En el Estado español, entre los años 60 y 90 su ingesta se multiplicó por cuatro, según datos del Ministerio de Agricultura, y aunque en los últimos tiempos la tendencia se ha estancado e incluso reducido, la cifra de 50 kilos de carne consumidos por persona y año se sitúa muy por encima de lo que recomienda la OMS. Los escándalos alimentarios, una mayor preocupación sobre lo que comemos y la crisis económica, que ha dificultado a determinados colectivos el acceso a alimentos frescos y de calidad o la compra de carne y pescado, han empujado hacia una reducción de su consumo.

 

Una ‘adicción’ que sale cara al planeta

A escala global, las cifras no han hecho sino aumentar, en particular en los países del sur, y especialmente en Asia, donde las proyecciones de la OCDE y la FAO apuntan a un incremento del 26% de aquí al 2023, mientras que en Europa y América del Norte, donde la demanda ya de por sí es alta, su crecimiento será débil. En la India, por ejemplo, un país eminentemente vegetariano pero con una tendencia al alza, comer carne se ha convertido en un práctica que da prestigio y estatus social.

Nuestra adicción al consumo de carne sale cara al planeta. Un dato: para producir un kilo de carne bovina se necesitan 15.000 litros de agua, y no porque las vacas beban mucho sino porque la consumen indirectamente con lo que comen (granos y especialmente forraje). ¿Una piscina pequeña para obtener cuatro filetes de ternera? Un sinsentido. En cambio, producir un kilo de trigo requiere poco más de 1.000 litros de agua y un kilo de patatas 255 litros, según datos del Atlas de la Carne. Hagan números. Y si el consumo de carne sigue creciendo, como se prevé, la cantidad de agua necesaria para alimentar a la ganadería intensiva (que necesita mucha más agua que la que pasta en el exterior) se duplicará a mediados de este siglo. Y no todo el mundo puede permitirse comprar un trozo de carne.

 

¿El hambre se debe a que no tenemos comida o a que no podemos acceder a ella?

Los costes sociales son también elevados. Un tercio de las tierras de cultivo y un 40% de la producción de cereales en el mundo se destinan a la cría industrial de gallinas, cerdos, vacas… en lugar de dar directamente de comer a la gente. Se calcula que unos 3.500 millones de personas, la mitad de los habitantes del planeta, podrían nutrirse con lo que consumen estos animales, según datos del Grupo ETC. Una pregunta resulta ineludible: ¿el hambre se debe a que no tenemos comida o a que no podemos acceder a ella?

La calidad de la carne deja mucho que desear. Sin ir más lejos, la OMS aseguraba en el 2015 que el consumo de carne roja y procesada puede causar cáncer colorrectal, de páncreas y de próstata principalmente, y que dichas posibilidades aumentan con la cantidad ingerida. Además, hoy en día se suministran a escala global más antibióticos a animales sanos que a personas enfermas, con el objetivo de que sobrevivan a unas condiciones insalubres de confinamiento hasta llegar al matadero. Los animales dejan de ser considerados seres vivos para convertirse en objetos y mercancías. La distancia entre el campo y el plato se ha hecho tan grande que ya no somos conscientes de que tras un plato de lasaña, una loncha de jamón o incluso una pechuga de pollo había vida.

 

Industria concentrada en pocas manos

Tras este modelo, sin embargo, hay quien sale ganando, y mucho. La industria ganadera concentra su poder cada vez en menos manos, en detrimento de los pequeños agricultores, el bienestar animal, la salud de los consumidores y del medioambiente y los derechos laborales. Aquí en Catalunya casi tenemos tantas cabezas de cerdo como de personas, con el impacto tan negativo que esto genera en el territorio, como viene denunciando desde hace años el Grup de Defensa del Ter. Las protestas recientes de los trabajadores del sector cárnico en Osona apuntan también a la alta precariedad del sector.

¿Qué podemos hacer? Ya va siendo hora de que nos preguntemos si es posible seguir comiendo tanta carne y de tan mala calidad. La ganadería campesina, ecológica y a pequeña escala es una alternativa, pero también es posible vivir sin carne. Algunos así lo hacemos.

Ganadoras/es del concurso de recetas saludables, justas y ecológicas

Durante el tercer trimestre del curso 2016-2017, hemos puesto en marcha un concurso de recetas con ningún (o casi) ingrediente de origen animal. El objeto del concurso era encontrar nuevos platos para incorporar al menú escolar contando con la participación del conjunto de la comunidad educativa. El jueves 15 tuvo lugar la final del concurso en Hipatia. En ella, las familias que habían presentado las propuestas finalistas las elaboraron en la cocina del ciclo formativo de restauración de Hipatia. A continuación, el jurado falló el concurso.

El jurado valoró:

  • Que todos los ingredientes pudiesen provenir de cultivo ecológico, de origen peninsular y que fuesen de la misma temporada. Todos los platos finalistas cumplían esas características.
  • Que el precio de los ingredientes pudiese ser asumible dentro de presupuesto existente.
  • Que fuesen platos que una cocina de un comedor escolar pudiese elaborar.
  • Y por supuesto el sabor. Que fuesen deseables por paladares infantiles.

Con estos criterios, se decidió otorgar tres premios. Dos de ellos serán platos que incoroporaremos al menú escolar de los colegios de FUHEM el curso que viene, son los platos ganadores de la temporada de invierno y de la de verano. El tercer premio será un plato que se sumará a la oferta del restaurante Bitácora de Hipatia también el próximo curso. El restultado fue:

Plato ganador de la temporada de invierno: Tallarines con salsa Alfredo, presentado por Jonatan Eustaquio Cano (colegio Hipatia)

Ingredientes (para dos personas)

  • 1 diente de ajo.
  • 1 cucharadita de aceite.
  • 1 taza de coliflor (100 gramos).
  • ¾ de taza leche vegetal (175 mililitros). [El jurado valoró la posible sustitución de este ingrediente por otros equivalentes]
  • Sal.
  • 1 cucharada de levadura de cerveza.
  • ½ cucharada de zumo de limón.
  • 150 gramos de espaguetis.

Preparación:

  1. En una sartén saltemos el diente de ajo laminado en un poquito de aceite.
  2. Cuando el ajo empiece a dorarse echamos la leche y la ponemos a fuego fuerte para que hierva.
  3. Añadimos la sal y la coliflor. Bajamos a fuego medio y dejamos nuestra salsa a fuego medio hasta que esté hecha (7-10 minutos).
  4. Echamos la salsa en una batidora con la levadura de cerveza y el zumo de limón. Trituramos.
  5. Cocemos los espaguetis, los colamos y los mezclamos con la salsa en la sartén.

Plato ganador de la temporada de verano: Gazpacho de sandía, presentado por Beatriz Castroviejo (colegio Montserrat)

Ingredientes para 4 personas:

  • 400 gramos de sandía (sin piel ni pepitas).
  • 2 tomates maduros.
  • 1/4 de cebolla.
  • 1 pepino pequeño.
  • 1/4 de pimiento rojo (yo hay veces que no se lo pongo, no lo veo necesario y repite más con él).
  • Agua fría (si lo vemos necesario, y a ojo, según nos guste de espesor).
  • Aceite de oliva (un buen chorro, a ser preferible que sea vírgen extra).
  • Sal

Preparación:

Simplemente triturar todos los ingredientes hasta que quede textura de gazpacho. Si vemos que está muy líquido, podemos añadir un poco de pan, y si lo vemos algo espeso, se añade agua.

Premio Bitácora: Lentejas con arroz a la castellana, presentadas por Natalia Belizón (colegio Hipatia)

Ingredientes:

  • 2 vasos y medio de lentejas castellanas.
  • 1 vaso de arroz.
  • 1 puerro cortado en rodajas no muy finas.
  • 1 calabacín cortado en dados.
  • 1/2 cabeza de ajos.
  • 2 zanahorias medianas cortadas en rodajas.
  • 1 puñado de judías verdes troceadas,
    pimentón dulce o mezcla de dulce y picante.
  • Sal.
  • 1 litro y 1/4 de agua.

Preparación:

  1. Poner las lentejas a fuego alto en una cazuela junto con las verduras troceadas, los ajos enteros con piel, el agua y la sal. Una vez empiece a hervir, bajar el fuego al mínimo y tapar parcialmente. Cocer unos 45 minutos aproximadamente.
  2. 20 minutos antes del final de la cocción, echar el arroz, comprobar que está bien de sal y volver a tapar parcialmente hasta que pase el tiempo de la cocción.
  3. Retirar los ajos si se desea (aunque quedan muy ricos cocinados así).
  4. Aparte, poner un chorro de aceite de oliva en una sartén y cuando esté caliente apagar.
  5. A continuación echar una cucharada de pimentón, remover con una cuchara de madera durante unos segundos y luego echar las lentejas.
    Es muy importante no quemar el pimentón ya que da muy mal sabor.
  6. Si se deja reposar las lentejas (se pueden hacer la noche anterior y así cogen más cuerpo) se pueden luego recalentar a fuego bajo. Si han quedado muy secas se puede echar tranquilamente un poco de agua y dejar que hierva unos minutos.

Finalistas: Hummus de Yiftach Talmon (colegio Montserrat) y Macarrones con salsa de remolacha de Ana Martínez (colegio Hipatia)

Final del concurso de recetas saludables, justas y ecológicas. El desafío de cocinar (algunos días) sin productos animales

Como sabéis, nuestros comedores están haciendo una apuesta fuerte por ser saludables, justos y ecológicos. Para todo ello, es importante la reducción de la ingesta de productos de origen animal ya que:

Pero sabemos que nos está costando encontrar platos que gusten a todo el mundo que no tengan (o tengan muy pocos) productos de origen animal. Son solo dos días al mes los que tenemos con este criterio, pero queremos que nos salgan mejor.

Así que decidimos juntar toda la creatividad contenida en la comunidad educativa e invitaros a hacernos propuestas. Para eso, lanzamos un concurso de recetas cuyo premio será que los platos ganadores se servirán en el comedor escolar.

Este concurso ha llegado a su fase final, en la que degustaremos las mejores propuestas que hemos recibido hasta la fecha. Para ello, os invitamos a degustarlos y formar parte de voto de la comunidad educativa.

El acto será el próximo jueves 15 de junio el restaurante Bitácora situado en la Ciudad Educativa Hipatia (Avda. Ocho de Marzo, 1, Rivas Vaciamadrid) a las 17:00.

Comedores escolares sostenibles y saludables en Madrid: tan viables como necesarios

  • Un informe elaborado por Garúa señala que cada vez más ciudades y regiones fomentan comedores escolares saludables y sostenibles, viables legal, técnica y económicamente, pero que se necesita más voluntad política por parte de las administraciones madrileñas.
  • El estudio concluye que los malos patrones de alimentación, generalizados en la población infantil madrileña, hacen imprescindibles menús más saludables en las escuelas.

La cooperativa Garúa ha presentado el informe ’Alimentar el cambio. Diagnóstico sobre los comedores escolares de la Comunidad de Madrid y su transición hacia modelos más saludables y sosteniblesVentana nueva’, acompañada por Ecologistas en Acción y por la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos FAPA Francisco Giner de los Ríos, organizaciones colaboradores del informe.

El diagnóstico analiza en qué medida los comedores escolares madrileños están incorporando las demandas de cada vez más comunidades escolares (y otros actores sociales) a favor de una alimentación más saludable y beneficiosa para las comunidades locales, y concluye con una serie de recomendaciones a nivel normativo y práctico. Entre los centros que están haciendo esta transición destacan los de FUHEM.

Un 73 % de los centros escolares públicos de la región disponen de comedor escolar, sumando 858.549 comensales. El estudio subraya el papel estratégico que pueden jugar estos comedores colectivos para el fomento de hábitos de alimentación saludable y sostenible entre la población escolar, cuyos patrones de alimentación son más que preocupantes (altas tasas de obesidad y sobrepeso, exceso en el consumo de grasas y proteínas, etc.), de acuerdo con las estadísticas disponiblesVentana nueva.

El informe recopila una serie de experiencias y buenas prácticas de varias ciudades y regiones europeas y españolas, que evidencian la viabilidad de los comedores escolares saludables y sostenibles cuando la voluntad política los respalda. En Madrid se han consolidado en los últimos años varias experiencias pioneras. No obstante, hay muchas comunidades escolares que intentan mejorar los menús de sus comedores pero encuentran múltiples trabas en el modelo predominante. Éste se caracteriza por la crecienteexternalización del servicio a empresas de cáterin, y por la ausencia de criterios ambientales o sociales en los pliegos de contratación que regulan los comedores, a diferencia de lo que ocurre en otras comunidades autónomas, como Aragón o Canarias.

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